2/11/14

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Ignacio Uranga


Ignacio Uranga

Selección Poética





El sueño de Laura

Ahora, a dieciséis años de no escupir al caminar
a dieciséis de no mear en los potreros, ahora que
el Lito espera un hijo, que Haroldo va por el
segundo; ahora que el Preso se mudó y no lo
veo; ahora, que caigo en la cuenta de que al Rodi
hace diez años lo mataron dos veces: la primera
por error, la otra jugando; ahora, que no puedo, que
no puedo: al barrio no vuelvo por miedo a mí
mismo, porque ahora el chico es un ilustrado que
asiste a la academia y evita ensuciarse los zapatos; ahora
que la licenciada en ciencias psicológicas Erzetic Paula
diagnosticó neurosis, y el psiquiatra no se pone de acuerdo
con la enfermedad y la droga para la cura; ahora, que es
un intelectual convertido, un converso pibe del barrio Colón
que antes escupía y meaba el portón de cualquier vecino, ahora
que sufre porque de las palabras no se vuelve: el siete de octubre
Laura soñó le decía: no quiero más esto, Laura, no quiero más esto


Interacción comunicacional

Sí, dijo esa noche con el vaso de ron vacío, después de
la conversación que derivó en temáticas no adecuadas
para el fin sexual que la reunión tenía como propósito:
porque después del diálogo, después de comprar el diario
de madrugada al chico de 6 años, después de años de
no comer monedas de chocolate, después de ella y de mí
es decir después de nosotros que parecíamos para siempre
la idea de llegar hasta su cuarto a desordenar las sábanas
empezaba a convertirnos en objetos: quizá por eso la deci-
sión de tomarla de la mano en calle Mitre y caminar hasta
Alem, para subirme al colectivo y dejarla ahí en la esquina
parada, diciendo ahora con la mirada un auténtico sí, un sí
legítimo: el sí que había sido no empezaba, con sus íconos
gestuales o metalingüísticos, en el momento menos indicado
a ser sí: la palabra del otro, el habla ajena introducida en otro
contexto, sea cual fuere la exactitud de su transmisión, se ve
sometida, siempre, a determinadas modificaciones semánticas:
cuando yo recupero el sí que dijo, inevitablemente dejo fuera
una constelación de lo que también dijo con sus ojos: quiero
decir que el lenguaje nunca tuvo la facultad de ser la forma
absoluta del pensamiento: lo supe después, cuando ella quedó
sola en la esquina diciendo sí, mientras yo me preguntaba
sobre la ventanilla de la 500 cómo se lee una mujer


(de El ella real)





Han, sé, empuñado el brillo sin nada que dar:
la entrega imperfecta de empezar en el número
más alto: devenir mero punto de tangencia: único
roce entre la curva y la recta: suplir el déficit con
la arquitectura exigida: he matado en demasía re-
alidades posibles de amor: juro haber firmado nada
así en la paz como en la guerra: acá y ahora esta vez:
espacios, dije, que no nos debemos: acaece entonces
este espeso en el pecho suceder lento en espera: allá
afuera, por debajo de los valores medios estacionales
masivamente apaga lo real sueños de ojos abiertos


Carmen 4.7, Horacio


El avistaje de la tierra disuelta la nieve, el
oleaje de los árboles: pasan ríos (flumina)
por orillas que decrecen: no sueñes nunc-
a el “para siem-pre”: agoniza y quiebra en
modo sucesivo la realidad: no esperes nada:
hay que saber que estaciones y años al día
la hora quitan: cesa el frío, sigue a la prima-
vera el verano (aestas) que morirá también
cuando las hojas arrase el otoño: luego: la
intemperie: ninguna luna repara el vacío: pol-
vo y sombra (umbra) al caer sólo somos: a
quién le importa si dios a lo vivido añadirá un
mañana: ni el amor ni las palabras preservan:
ni el olvido (lethaea) la presencia de lo ausente



(de a-letheia)



Como un portazo, como un golpearse fuerte de
la puerta: eso que al parecer era la puerta y que
al cerrarse decididamente como una puerta con
violencia clausuró un espacio: lo que era, lo que
parecía ser aquel conjunto sólido, aquella masa
con la que estaba, con la que parecía estar dis-
puesto el cuadro del que incluso también yo era
parecía ser, parte: la pared, el piso mismo donde
estábamos, donde estuvimos, donde parecimos
estar de pie: me refiero a mí y a ese ella tan am-
biguo hoy, que antes identificaba con una voz
y unos ojos respectivos: ese complejo de datos
ese compuesto de materia al que aporté, lo confieso
más de la cuenta: más de mí que de vos, Caroline
y que di en llamar Caroline: este dispositivo absurdo
casi tan vacío como tus gestos de ternura: después
bajar los párpados, mis párpados bajados para que
lo compacto, lo homogéneo en apariencia, empezara
a resquebrajarse: esta torpeza tuya en el proceder
Caroline: tu optar por el mar cuando dijeron cáncer:
se dio vuelta, en efecto, el viento: nombrarte
intentar nombrar esa imagen sustitutiva y difusa



(de ramalaje)


tal cual Ophélia sobre calmas aguas, extradiegético
un sujeto, el sujeto extradiégesis, tras un impacto alto
el alto impacto de glucemia en páncreas, en lo pancreático
y grasa que acumúlase excesiva en hígado, en la zona
hepática del extradiegético que recuéstase al punto, tal
Ophélia, lenta, tan lentamente bajo sueños en que dase
a ver el rostro amado, como pétalo marchito, una marca
en la frente, la marca en la frente sobre un rostro amado
la marcada frente del rostro bello tristemente ya hundido
en sueños para siempre: al punto dase al ver, entonces
el ungido de Belén: resucitado anuncia habrá otra vez un
triste apague, el triste apague otra vez del rostro amado
que dase al ver tras un impacto alto, el alto impacto de
glucemia en páncreas, tras el que danse al ver en sueños
el ungido de Belén y, marcada la frente, el rostro amado
tal cual un lirio sobre calmas aguas en un río negro, el río
negro en que pasa Ophélia, la frente blancoscura, tal cual
lila claroscuro cada labio de la infancia entre juncos fría ya
por Benn vista, hasta el diafragma abierto el tórax y roedores
que aliméntanse en un cuadro en que una infancia, el cuadro
en que la infancia fría entre juncos, hasta el diafragma abierto
el tórax, ya lila claroscuro cada labio, entre los juncos Benn
mírala habituado y se estremece, roedores aliméntanse incluso
de la infancia entre aguas calmas, tal cual Ophélia flota, blanca
tan lentamente blanca, hundida en sueños, tal cual tras el impacto
de glucemia sobre el páncreas del extradiegético que al punto ve
un rostro, el rostro amado que ha, tras dichos del ungido, triste
tan tristemente de apagarse otra vez: lo sido, lo deseado ser, tal
lenta, tan lentamente una infancia, la infancia sobre calmas aguas:
de lo onírico incesante a lo afectivo, tal Ophélia blanca en su pasar
de lirio sobre un río negro, sobre el río negro en que flota hundida
Ophélia en sueños, lenta, tan blancamente lenta flota hundida y pasa
hundida en su flotar Ophélia, indiferente a lo que han de ser incluso
cuestiones no verbales, tal cual sin gestos una hoja en blanco, sin
gesto alguno la hoja en blanco y nada que decir del tan mediado amor
tal quien lee el tan mediado amor del que nunca halla nada que decir:
nada que decir a su pesar del tan mediado amor el sujeto extradiégesis
y escribe sobre el blanco, tal callada Ophélia, blancamente enmudecido



la noche mercantil de paz, vacía tan de amor:
cielo escrito y construido por un abajamiento
disuelto hoy y en el transcurso de la historia:
sustituido por cuestiones dinerarias y canasta
familiar no menos dulce y vacía que costosa:
redención a fin de cuentas sometida a pocos:
sobrepasado cordero por ayuno involuntario
de este y otros días, lejos de los peces y panes:
acotada esta foto personal en que brindamos
sin tu amarillo subcutáneo artificial, Materna
del pasado veinticuatro, sí, en que éramos aun
bajo la noche sideral por un techo agradecidos
donde pasaban los colores estallados y fulgores
tan iluminada vos, Materna, cálida en tus manos
abierto tajo hoy, entre los vivos, entre los muertos



sin conclusión Jill de nuevo se pregunta, nuevamente
pregúntase, dase a interrogar Jill por Greg concluso:
ya concluso Greg año atrás, pues ha, Greg, concluido
doce meses de su conclusión, sí, y se pregunta aún
sobre la noche, Jill, última de Greg, previo al apagón:
la noche que ultimó a Greg, ultimolo una noche pues
y yace ahora en Cawthra, en el Cawthra Square Park
su nombre en el metal se lee, a cincel dice “Greg”
el nombre en la placa a cincel de Greg brilla al sol
tan absorta toca Jill a Greg tallado ahora en bronce
lo que era amor ahora es marcada placa, nombre:
cómo fue, año después, su noche última, piensa Jill
tu última noche, entristecida piensa Jill, cómo fue:
la placa y Greg no responden, no pueden responder:
su cabeza, la de Jill, en su cabeza giran sin cesar
los acontecimientos, las semanas antes de saber
previo al Cawthra Square Park y la placa al sol:
nada en el estudio, en las habitaciones: habitan
al estudio y las habitaciones sólo franjas alquitrán
negras botas de montar sin Greg calzado a salir:
narcótica giran fuero adentro imágenes en Jill:
Gilligan al viento agitado y alguien sin recuerdo
no recuerda a alguien Jill, entorpecida la memoria:
entorpece la memoria a Jill tan frío Greg en el metal
la placa cincelada en Cawthra Square Park de Greg:
frente a un banco en mármol negro intenta asimilar
qué ha de ser de ahora en más lo que vive incluso
de Greg en placa cincelada afuera, abiertamente
tan abiertamente al sol de cada día, tal cual Jill
sentada esa tarde ante el brillo cincelado Greg
leyendo acaso a cenizas sepultadas y una placa
su dedicatoria, buscando entonces una conclusión


una ventana, la de Clara, ventana de Clara con vistas
sí, tal cual frecuente en par descubre la ventana Clara
al esplendoroso geyser en su a fuerza abrir un hueco
tal el sema asma de la bella antigua Grecia, el doble par
en pleonasmo de aspa ventanal, en tajo abierta: refúgiase
a un lado Clara por la caída y a caer nevisca: acaso hueco
ante el mundo en pleno claro del caer, gélido caer la vista
ante aspa ventanal en par de Clara: satelital un tiempo, el
pretérito ahora tiempo hablado, inverso en palabras a caer
venido al tono del nevar: al fin ruinas, gélida golpea la vista
esplendorosa de un cordal precipitado que interrúmpese en
quebradas depresiones, visto por Clara un cuadro natural
el cuadro, a un lado refugiada en la lucera que contempla
lo salvaje irregular a su través, sistema hachado que degrada
erosivo el tema: cierra, inabordable, Clara las aspas, protegida
tal la Edelweiss, desarrolladas brácteas nuestras, pues atacan
sí, tu sueño, el mío, así tu sueño como el mío: tendemos, tal
la Edelweiss, a estructuras que protejan: he ahí Clara, el cierre
intempestivo del aspa geminada en que mira y no McCabe, sí
que lentas cuentas blancas precipítanse hasta un deck externo:
pues hay amor en los ojos de McCabe amando: McCabe ama
el externo deck estructural tocado por la acacia baileyana rubra
púrpuro bello contraste en la nevada acacia, mientras dura, pues
tal un leve flotar, el leve flotar de una nube, la nube, que, grave
cúbrela y no, tarda, en su pasar ante la luna, donde brota algo
que despréndese, parte de sí que se desplaza con sentido propio:
primaveral la víspera apagará el paisaje amado por McCabe, el
par de aspas ventanales en que contempla refugiada Clara: ha
contemplado Clara ya, pues, pretérito el suceder: al fin ruinas
apagada postal la siempre absurda nochebuena mercantil de paz


tal cual Ophélia sobre calmas aguas, lenta
como un gran lirio flota, tal cual un lirio, el
lirio, tan lentamente en su flotar, recostada
flota, pasa Ophélia hace tiempo, tal, blanco
un fantasma blanco, el fantasma blanco, lenta
por un gran río negro, el río, en que luce suave
su locura suave Ophélia, la suave locura: en un
mundo, el mundo, donde llueve, dans mon coeur
tal cual cae en un corazón la lluvia, en el mundo
el corazón en que llueve: despliégase un antiguo
sýmpathos, el sýmpathos de la bella antigua Grecia
por la frente llena en sueños de Ophélia: mínimo
un temblor, el mínimo temblor en que abre sáfica
Ophélia, mientras despierta de un sueño, el sueño
Ophélia, los ojos, los suyos, sus ojos, al punto que
cae, cuando sáficos abre Ophélia los ojos, misterioso
áureo un canto, el canto, de los astros tal cual nieve
sin misterio que no cae y cae en su tristísimo no caer
de nochebuena absurda sin cordero, hossana ni piedad
tristísima, tal cual Ophélia en sueños arrastrada por un
río, el río negro, tal un escrito, construido mar que rom-
pe nuestro corazón acaso, tuyo o bien mío: y es que un
día no de abril, sino julio, nueve sobre tres am, un pálido
el pálido, tal la recién nacida hierba, fundíase en él como
sobre fuego, nieve: ahogábase, terrible, la palabra, tu pala-
bra, ante un apague intempestivo, el intempestivo apague
nuestro, tuyo, mío, de párpados: párpados que ciérranse
en doble noche, contrario a párpados que ábrense ante el
masivo hueco doloroso de lo ido: acaso si flotaras como
Ophélia, tal cual un bello lirio, y por flores volvieras un día
no llovería, Materna, tanto en el mundo como en el corazón



una mano, la mano que retiene en el mundo a quien flota:
en el mundo de una mano pende la que alto vase lejos:
tendida frágil mano al amor que elévase del mundo en ida
tal un trépano que rompe lo hecho en óleo por Chagall
acaso rompe el punto exacto como un trépano quirúrgico
el trépano que húndese preciso y perfora lo amado unido
exacto el punto en que entrelázanse la manos aferradas
el justo punto en que una mano de óleo se da a retener
a quien ingrávida se eleva y flota en el mundo retenida:
la mano que sostiene una voz satelital en punto 3 am
tal cual un trépano quirúrgico en punta sobre 3 am, pues
la ciencia dice ha hecho todo, con voz satelital lo dice:
satelital la voz como un trépano quirúrgico ante la mano
la mano de quien oye a lo científico decir se ha hecho todo
lo hecho todo al alcance de la mano de la ciencia se oye
en voz satelital sobre una mano que urde calma a pesar
no obstante rómpese lo unido dulcemente por Chagall
en lo proporcional inverso el caso a Sumpa, Santa Elena:
en Sumpa, Santa Elena, restos paleoindios ámanse aún:
amar hasta el apague acaso, tras metros bajo tierra unidos
únense incluso en Sumpa, Santa Elena, el hombre, la mujer
contrario al trépano que rompe el punto exacto en Chagall:
la mano separada ahora de quien vase lejos para siempre
tal cual una cometa infantil sin mano alguna en el mundo
tal cual fugaz una cometa sideral en su extinguirse libre
tal cual tendida Ophélia como un lirio sobre el río negro


(de Materna)


XVII

en Milwaukee vieron la Constelación de Acuario
en la Constelación de Acuario, entre muchas estrellas
encontraron fría y débil una, más fría y débil que todas:
se llama ahora WISEJ085510.83-071442.5 y está agonizando
porque es de carbono y oxígeno: la WISEJ085510.83-071442.5
se enfriará del todo entonces, cristalizará como un diamante
y desaparecerá: pero no está sola: se unió a una estrella compañera
un púlsar que se llama PSR J2222-0137 ahora, y orbitan cada 2,45 días:
nació muy temprano en la historia acaso este remanente solar: es cierto
está débil ya y muy fría, entre 48 y 13 bajo cero, pero acompañada:
allá afuera, Daniela, estas cosas todavía existen, aunque no lo creas


CCCXCII

después de tanto odio, después de tanto
el fracaso posible hecho al fin este fracaso
al fin, Daniela, este fracaso como de ciervas
que huyen de La Francotte-Saurio-Mauser
del Winchester alta velocidad, tras un
"doe in estrus": hago esta canción de cuna
ahora que pasaste polvo más de lo habitual
y estás como una cierva indiferente al estrus:
bajaste, como por una bala alcanzada, los ojos:
este tiempo de paz, Daniela, pareciera alzaras
si acaso, la sábana blanca, los párpados bajos:
no hay panzers entonces ni arrojos nucleares:
por la ventana un cartel de propaganda entra
azul te hace a ratos: si escribirte un epitafio
pienso, pero esta canción de cuna es lo mejor
para volverte, dormida, en sueño a la infancia:
esta canción, entonces, de cuna, Daniela, si acaso
despertaras mañana, si dijeras que fue suficiente

(de entonces Daniela)




allanó la DDI su casa: 48.000 pesos argentinos
decomisó a las 20:30: 600 gramos de cocaína en
16 “tizas” y 60 de marihuana: un fusil Fal, una
escopeta doble caño, calibre 16, armas de puño
250 proyectiles, 43 de 9 mm, 20 de una 45, 20 de
una 12/70: 6400 dólares, 9300 en moneda argentina
una balanza, un telescopio Galileo, un taladro, un
compresor, dos motores fuera de borda, un gomón
un hombre que se quedó, otro que dio a la fuga, y
ella, que hoy vino a decirme que quiere aprender
si no le enseño, la saco, o le invento una vida otra:
good wind o kitesurf: sobre la costa vuela al mar:
mezcla cuando vuelve fármacos, somníferos, alcohol
compuestos psicoactivos: quiere salirse, que la saque
fuera de sí o más cabal que nunca me dice otra vez
me pide que le enseñe, le invente una vida nueva:
sonrió hace 25 años ante una lente y fue feliz, se ve
lleva un jardinero rojo, el fondo es costa, mar cercano
posa riendo ante la lente, en fecha de cumpleaños
detrás de la lente sonríe la madre, aunque eso no está:
nadie, ni ella, pudo ver a la familia unida sonreír, y
sin embargo fue feliz con jardinero rojo ahí en el mar:
eso fue hace mucho tiempo: ahora me pide que la salve
a mí, que no puedo conmigo, que le invente una vida


la fotografía del observatorio europeo del sur
muestra nítido el nacimiento de Herbig-Haro
HH 46/47, a 1400 años luz del árbol en que
cae un hombre grave de cuatro disparos: hay
la boleta de compra a la vista en la mesa:
arma y proyectiles calibre 22: tres impactos
no alcanzan el ya lastimado corazón: apoya
en el árbol la mano y en el paladar el cuarto:
tampoco vio el nacer de Herbig-Haro el niño
en la zona septentrional de Shanxi: por qué
el rostro ensangrentado, está oscuro, por qué
no amaneció aún: fue oscura la septentrional
Shanxi, se hizo para siempre sin amaneceres
para el niño China: la mayoría de los órganos
son de ejecutados presos sin el propio consentir:
año atrás 17 japoneses 90 mil dólares pagaron
en la China por hepáticos trasplantes clandestinos:
100 mil yuanes dijeron en Linfen, y no es, por el
acento, de la región: The Beijing Time, según
la policía, fue una herramienta no especificada:
dos globos oculares hallaron sin córneas que hoy
forman parte del catálogo mercantil de órganos:
fue doble la ablación, 100 mil yuanes es la oferta:
porque está oscuro y no habrá ningún amanecer
en la humilde ruralidad de Linfen, la septentrional
oscurecida Shanxi por un objeto no especificado
y un móvil preciso que ha hecho negra y perpetua
la doble noche en el rostro de un niño en la China
en camilla, por reporteros filmado, las órbitas, sus
oculares órbitas cubiertas con vendas: por qué, pues
está oscuro: está oscuro ahora por 100 mil yuanes:
100 mil yuanes sin embargo no amanecen Shanxi
no es pasible el circadiano sol de ser alzado a yuanes:
dobles los párpados del revés y abajo nada: extirpan
el nuestro sol de cada día, han depuesto acaso los cielos
concreto y abstracto, porque está oscuro literalmente
toda existencia: sin embargo: sobre el ocaso del año
con su primera sonda espacial llegará China al suelo lunar:
sin tripulación las fases concluyeron del proyecto Change-3
y la misión entró oficialmente en curso de lanzamiento, dice
la agencia oficial Xinhua: habrá de alunizar la sonda, posará
en superficie: pero está oscuro, no hay yuanes que suban el sol


damnificada en noviembre por la tormenta Gamma
creyó todo haber perdido absolutamente la familia:
Frelin Humberto Márquez Hernández jugó en Yoro
bajo el mediodía en Morazán, esperó a la madre y
la misa: por un hombre sacado del ensueño niño
en que aviones volaban: la foto impresa en las calles
aldeas de Morazán: 2:30 am del martes: todo perro
ladró en la colonia: Frelin Humberto en pedazos
Márquez Hernández: quién pudo hacerlo no saben:
evidencias buscaron de la Dnic agentes a las 7 am:
demandó levantar 2 hs los 3 años de Frelin Humberto
Márquez Hernández: labra tierra su padre: dijo nada
hay oculto en la tierra, y nombró a Dios, y dijo castigo
y nadie oyó la voz de Dios en Morazán, Yoro ni se vio
castigado un sujeto por faltas atroces cometidas contra
los 3 años de Frelin Humberto Márquez Hernández:
esperó la misa y la madre un mediodía de Honduras
de la parábola lejos del pródigo hijo: desmembrado
la madrugada en bolsa de nylon, a la puerta de casa:
la Medicina Forense de San Pedro Sula 2 horas tardó
en reunir dispersos 3 años de vida apagada a pedazos
del niño llamado Frelin Humberto Márquez Hernández
sudado y quemado dijo la Dnic: en San Pedro de Sula
la vela se hará y posterior entierro: en Olancho, en el
departamento de Copán niños hubo también y asesinos
secuestradores: y nunca nadie dijo oír la voz de Dios


se colocó a llover este 5 de septiembre: colocada a llover
la tarde esta: gotas de un volcar sobre vacío en deja:
grietados por tan dulcemente habernos sido: ahora
qué si estarme así, en el hondo corazón escenas tornan
gastado amarillo de acá en más, pues estamos en el fondo
corazón amarillado juntos, sin más abiertos, traspasados
de nunca más decirnos algo y decirnos cada día, cada
abierto sol que rompe en tu rostro, tus nuestros rostros
de cada día en que juntos éramos aun sin nada, siquiera
un propio rostro tuyo, un propio rostro mío: sin embargo
5 de septiembre, ha colocado a llover, no estoy tranquilo:
este volcado en vacío donde no estás, acaso no estamos:
estarme con el fondo corazón, tuyas imágenes amarillo:
lo sé, acaba de estallar la guerra al otro lado, la miseria
a lo largo del globo se extiende: mintieron en la infancia
nos dieron mentira, no sé qué hacer si las malditas ahora
historias infantiles no existieron sino en la pantalla, sino
en la materna voz leyendo a que abaje al niño el sueño:
no sé dormir ahora, cómo se duerme digo, cómo hacer
que abaje el sueño al hombre si la pantalla es pedazos
si está apagada la materna voz: se ha colocado a llover
colocada en la tarde esta noche a llover, septiembre 5:
estarme tal como si niño a la intemperie sobre un páramo
estarme niño a la intemperie páramos adentro: estarme
cuando quiero estamos en verdad: no se me quita esto
de escribirte amor, lo sé, aunque una guerra al otro lado
Auschwitz, cámaras de gas, empuado alambre, números:
si estúpidamente no razono y me calma “fuimos sanados
por sus heridas”: y me enajeno en la lengua para decir ven
sígueme, deja todo y sígueme: amarilla el fondo corazón
empedazado en que sí estamos: no se me quita estarme:
el estamos amarillo en el fondo corazón que me sucede
que nos sucede, pues pongo mis palabras en tus labios
desesperado sigo a Jeremías: ven, sígueme, deja todo y
sígueme: con lazos humanos, con el atado de amor, tal
como quien alza una criatura hasta la mejilla: ven, deja
todo, sígueme a poblar páramo adentro este niño: dar
hasta que duela dijo Agnes Gonxha Bojaxhiu, por dios
llamada, Santa Madre Teresa de Calcuta: qué importan
las inútiles palabras, vista en el Time, en portales diversos
ahora del mundo: alguien cansado en el ´81 abordó el vuelo
en Cincinnati, Ohio: cruzó el cielo celestial de Ohio a Kansas:
blanco-azul las ropas, nacida en Uskub, Macedonia, el 26 de
septiembre de 1910 como Agnes Gonxha Bojaxhiu, Madre
Misionera de la Caridad: dar hasta que duela dijo: y falló el
enorme corazón de Agnes Gonxha Bojaxhiu o Santa Madre
Teresa de Calcuta: qué importan los modos, las formas de
nombrar lo que se nombra: un 5 de septiembre se apagó el
diverso corazón en Teresa o Agnes de Calcuta, India: qué
importa la forma, acaso el nombrar de lo nombrado: y no
se me quita sin embargo el amarillo fondo corazón en que
estamos, estarme en que tuya la palabra bastará para sanarme


Plaza de San Marcos: alguien falta: para saber que
no hay incluso cosas menores que el silencio, pues
no menores cosas que el silencio y alguien falta: hay
la falta entonces: acaso, sobre la Plaza de San Marcos
como se da en cualquier lugar del mundo, la falta hay:
no está contento el niño adentro, naturalmente alguien
dejó atrás el niño, y no está contento el niño atrás dejado
ni está contento con lo afuera visto: tal como quien vive
en un terrazo y mira afuera, el terrazo habitado a mirar
naturalmente atrás dejado el niño: no está contento, pues
este niño con lo visto, no estás contento, niño, acaso con
lo afuera visto, tal cual quien ve desde un terrazo atrás dejado
naturalmente: no hay mayores cosas que el silencio, no menores
cosas que el silencio y alguien falta: hay la falta entonces: sobre
la Plaza de San Marcos o en cualquier lugar: no se está contento
el niño adentro, naturalmente alguien dejó atrás el niño, y
no está contento el atrás dejado niño ni está contento, no
con lo afuera visto: tal como quien vive en un terrazo y mira afuera
el terrazo habitado a mirar, naturalmente atrás dejado el niño: no está
contento, pues, este niño con lo visto, no estás contento, niño
naturalmente con lo afuera, este grave aparecer de lo que ser ahí


saltando la cuerda lo decía, casi cantando: una
y otra vez decía, por la madre aprendido, a diario
dicho cada vez lo dulce compañía: y sin palabra
lo que se dice acaecido a ocultas, testigo alguno
pruebas, lo que llaman en lo escuro: un sujeto en
la antemeridiana plena luz, por dios, de Santa Marta
Magdalena, en la urbanización de Terranova, suroriente:
el mundo niño hecho raspas tras el fogonazo a Salua
sin parámetro ahora clínico alguno: la Santa Marta oscura
de Magdalena, las hechas del samario ensueño niño ahora
sin más se apagan: si juntó la manos como siempre incluso
y claro dijo ni de noche ni de día, como cada noche, casi
cantando, como cada día, lo aprendido, madre de dios, y
parámetros clínicos sin más se apagan en, sin ángel, Santa
Marta, Magdalena: si antes del sueño, si casi cantando
si una y otra vez, juntas las manos, si juntó las manos
ni de noche ni de día, previo al antemeridiano apague
las samarias manos juntas, desamparadamente, tan
sin amparo Salua, en Santa Marta, dulce compañía:
pesa esta pródiga Magdala que tan real regresa:
es amargo, Salua, en la noche, así en la noche, en el día
así en el día: este grave aparecer despierta, desangelado
tan este cotidiano, y fogonazos hay, y hay cantos quemados
aunque juntaras las manos, Salua, aunque juntaras las manos


Boeing B-29, nombrado Enola Gay
en honor a Enola Gay Tibbets, madre
del piloto, porque Paul Tibbets soltó
el 6 de agosto del´45 el “Little boy”
(pequeño niño) con las siglas USAAF
(Fuerzas Aéreas del Ejército de USA)
escritas en el niño, sobre Hiroshima
a las 8:25 am dibujó la estalagmita:
Kokura fue luego el objetivo primario
pero la nave de reconocimiento no reconocía
de tanto polvo y humo que hizo el niño pequeño
por eso fue y dejó el “Fat man” (hombre gordo)
en Nagasaki e hizo otro hongo enorme:
todo fue parte del Proyecto Manhattan
con la ingeniería de Manhattan: el Boeing
expuesto en el Museo Nacional del Aire y
el Espacio de Estados Unidos, Washington D. C
ahora en el Centro Steven F. Udvar-Hazy del
Smithsoniano, también Washington D. C
junto al Aeropuerto Internacional Dulles

(de al grave aparecer de lo que ser ahí)




IGNACIO URANGA, nació en Bahía Blanca, Argentina, en 1982. Es licenciado en Letras por la Universidad Nacional del Sur. Ha escrito los libros El ella real (Argentina, 2009), a-letheia/ramalaje (obra seleccionada en la Convocatoria Nacional Ediciones En Danza 2012, Argentina), Ramalaje (Perú, 2013), Materna (México, 2013, Argentina, 2014 [en edición]); declarado de interés cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina), entonces Daniela (ed. Bilingüe, Brasil, 2014 [en edición]) y al grave aparecer de lo que ser ahí (inédito). Varios de sus poemas han sido incluidos en diversas publicaciones de Argentina, Chile, México, Perú, Cuba, España, Estados Unidos e Inglaterra; entre otras, en la revista Nayagua de la Fundación Centro de Poesía José Hierro (Madrid) y en la revista-libro Sibila (Sevilla, España). Una selección de al grave aparecer de lo que ser ahí fue incluida en la revista Casa de las Américas de Cuba. Fue traducido al inglés por Michelle Gil-Montero para la revista Review: Literature and Arts of the Americas (New York). Ha colaborado en la revista Paradoja (Obsidiana Press, EE. UU), en Periódico de Poesía de la UNAM (México), en Urbe Salvaje (Chile) y del suplemento cultural Ñ (Argentina). Actualmente forma parte de la revista La Galla Ciencia (España).

Analecta Literaria

Revista de Letras, Ideas, Artes y Ciencias.

1 comentarios:

Ricardo Costa dijo...

Excelente poeta. Iluminador de aquellos lugares del alma que sabemos y que necesitamos ver.

 

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