30/11/16

Melanie Herrera


Cinco Poemas



EL UNIVERSO Y SUS POSIBILIDADES

El cielo en mi taza, en mi taza el mar.
El cielo y sus silencios que titilan.
El mar y sus misterios que ondulan.
Los cielos del mar 
que se ahogan.
Los mares del cielo
 que caen.
La taza en mis manos.
En mis manos la taza, el cielo y el mar.
Bebo el cielo y el mar.
El cielo y el mar en mí.
En mí llevo la calma y la furia.
El cielo cabe en mi taza.
En mi taza cabe el mar.


EUFORIA

Una bruma apacible sobre sus párpados
anunciando el nuevo día,
las células de su cuerpo alborozadas
como mariposas danzantes en primavera.

En las primeras luces de la mañana
su mirada se turbaba pregonando algún misterio,
sus ojos se licuaban
y no entendíamos el porqué.

Abrimos la ventana y respiramos el mundo.
Ya no hizo falta nada más.
Comprendimos.


POEMA DE OTREDAD

Salirse de uno
para reencontrarse
con el otro mismo
que se ha perdido.

Abandonarse
la piel, el nombre.
Olvidarse la memoria
y el olvido.
Volverse del revés.

Saberse muesca
o fina línea curva sin espacio
o imagen improyectable
o hueco sin entrada
o huella sin pisada.

Y a pesar de todo,
de vanos intentos,
salirse ciegos,
con una mismidad absoluta
y no reconocerse
en el otro.

Porque del primero,
de ese uno mismo,
por más que queramos
nunca nos iremos
del todo.
Published: By: Analecta Literaria - miércoles, noviembre 30, 2016

Malcon Exequiel Perucca


Cinco Poemas



1. SKYPE

Hoy puedo conversar contigo
Siguiendo con mi dedo
La silueta de tu rostro.
Amarte sin oler tu piel,
Reconocerte a la distancia.
Besarte como un pez
Confinado en este acuario,
Que rehace sus recuerdos
Sin acudir a la memoria
Sino a espejos que confabulan
Mas alla,
Del otro lado,
Al fondo de esta pantalla.
Published: By: Analecta Literaria - miércoles, noviembre 30, 2016

14/11/16

Fran Cisera




NOCTURNO DE RECONQUISTA REMIX

qué es ese ruido y por qué no nos dejan dormir de noche
esa noche...
cruzábamos un puente – recuerdo que nos cruzamos con un chico - 
de boca pálida que no sonríe sino que se abre y quiere tragarnos 
con los ojos
pero nosotras apurábamos el paso porque estamos apuradas
y el futuro se presenta en esa aparición 
algo transparente y eléctrica como el viento
pero por qué no nos dejan dormir esta noche? 



MI AMOR

su lengua se ha vuelto horrenda y está llena 
de polvo rosado
sus dientes se me confunden ahora 
con los transeúntes y los fantasmas y los amigos y las amigas 
que caminan bajo la noche submarina 
y todo pero absolutamente todo lo demás es piedra 
y suena un nombre que no soy yo
pero esta casa sí es mi casa 
y ya está maldita
dos veces maldita tres veces
hueso y polvo y humedad
ay basta 
basta
por qué no juntás tus cosas y te vas de una vez
¿no ves que sufrís como sufren
los que tienen la piel blanca y los ojos hambrientos
y la leche llena de grietas por donde escapa
el sinsentido de su vacío?
como la babosa que se arrastra como babosa 
y tarda vidas en alcanzar la puerta 
que lleva a otras puertas
se arrastra y va dejando atrás su huella 
y me apena que el cielo sea tan grande
y nosotros tan blancos - y nuestra pena transparente
y nuestro dolor: viral - y nuestro llanto 
sea esto:
ya no hay caminos
estamos quietos 
y el cielo es un mito 
y vos quizás lo viste en youtube pero nunca viste nada
tan vasto como el océano dado vuelta – donde los niños lloran eternamente
porque nunca jamás crecerán
y sonríen y sobre todo vuelan – se van
se escapan para transformarse. 
Published: By: Analecta Literaria - lunes, noviembre 14, 2016

13/11/16

Malu Kruk


Cinco Poemas


CRIATURA 


Mis muslos, alas
constelación de soledades
 y luceros feroces
Centella
apenas tu voz me alcanza
se activa el movimiento
Y me elevo
vociferando la espina
 la estrella inagotable
Entonces
tu vientre ya no galopa, estalla
contra el mismo abismo, agita
la desmesura de tu galaxia exangüe
Pero vuelo,
vago entre los muslos
que ya no son míos:
son de esta criatura con alas
y astros
Published: By: Analecta Literaria - domingo, noviembre 13, 2016

Gerardo Grande


Poemas Éditos e Inéditos



De: La Edad Atómica (Córdoba, España, 2014)





Poesía de carne y hueso furia y amanecer
Ahora es posible atravesar continentes sin un centavo en el bolsillo
O caminar toda la noche en cualquier ciudad
Con un buen amigo que se expande por el cielo
Caminar toda la noche
Hasta llegar a ninguna parte
Pero llegar a construir
Cierro los ojos y nos miro en la edad atómica 
Chicos hermosos de cabello alborotado 
Discutiendo largas horas bajo la lluvia
Ladran junto a los perros de la noche 
Los perros que bajo el sol desaparecen 
Porque saben que en la oscuridad
Se esconden las flores luminosas de los sueños 
En la edad atómica se deja todo
Para lanzarse a los caminos
Y todo está bien
Todo está bien  
La violencia de la que no se escapa está bien
Las heridas de la desilusión están bien
El cáncer del tiempo está bien
El hambre
Los edificios que se derrumban
La lluvia de dos cuerpos encontrándose por vez primera
Labios abiertos
Juegos al filo del barranco 
Trifulcas
Todo está bien
Menos la inmovilidad y el silencio
Corre más rápido que la policía
La suma de los errores hace un estilo
Baila   baila
Sobre las ruinas de un país sin nombre
La bandera son los niños destrozados 
Las aves cantando su corazón
En el corazón de los árboles
Que miran todo
Aprendimos más en una canción de 2 minutos
Que lo supuestamente aprendido en una escuela
Rostros jóvenes que no crecerán tristes
Porque enfrentan la vida y sus miserias
Y saben que lo más hermoso se esconde en el siguiente libro
En el siguiente acuario
En la siguiente noche
En el siguiente sexo
En la próxima canción
No hay refugio
Un país abierto en los corazones
Así   
en plural
Porque ahora no basta con la sístole y diástole propias
Ahora se suman el palpitar de toda la flora y toda la fauna
Del cielo y del infierno
Todos los poemas
Todas las caricias
Todo cabe dentro 
En la edad atómica 
Sólo hay dos maneras de vivir
la primera es disfrutar sin parar
la segunda no la conocemos
Published: By: Analecta Literaria - domingo, noviembre 13, 2016

Federico Rodriguez



Siete Poemas



Todo irradia algo,
la luz, la memoria del agua,
la radio sonando desde la distancia,
la dorada franja que se aquieta tras los techos,
el pacífico pasar del olor de la noche
sobre mi casa
la oscuridad del derrumbe del mar,
la voz del pulso de la sangre,
la velocidad de la piel,
todo irradia algo
Que aún no sé como nombrar



esta tarde con mi perro negro
cavamos en el cielo el pozo más grande y
transparente posible,
desde el otro lado todo lo que se olía
eran palabras,
señales,
una imagen,
luego, nos afeitamos con la prestobarba afinada
y salimos al patio a disfrutar
las hojas fosforescentes
que señalaban la puerta del otoño
detrás del parque
Published: By: Analecta Literaria - domingo, noviembre 13, 2016

12/11/16

Pablo Seguí


Siete Poemas


SIRIA Y MUJER

Interrumpís de golpe
la búsqueda: leíste
toda la tarde. Libros
con los que no soñás.

Recordás, al contrario,
eso que viste: bombas
cayendo. Una noticia
cruel y típica, oscura.

Lejana tierra en que
se combate, se muere.
Pero soñaste con
una mujer. Lloraba.



CUATRO AÑOS

Un cuarto de millón
de muertos. De eso habla
el noticiero, en breves
informes. Ignorás
todo de Siria. ¿Morbo?
Observás las imágenes
varias veces al día
y te acordás de Silvio:
una guerra lejana,
e internet te la cuenta
mientras tomás tu mate.
Published: By: Analecta Literaria - sábado, noviembre 12, 2016

Francisco Javier Bustos Briones


Cuatro Poemas



NÚMERO UNO


Este mundo es una gran bola de basura girando en el espacio y nosotros sus ocupantes  número  uno.
Estamos seguros que tenemos muchos sentimientos.
Pero lo sabemos o solo lo creemos.
Sabemos qué es un sentimiento o solo lo interpretamos por qué así lo definieron.
Hay una realidad  que realiza un sentimiento o es solo un impulso.
Impulso fisiológico.
Impulso hormonal.
Impulso nervioso.
¡Me estoy poniendo nervioso!
Impulso eléctrico.
Me estoy quedando sin conexión; se ha caído la señal, ahora no señalo, mi dedo se está quedando dormido, mientras mi boca  bosteza.
¿Qué es lo que nos mueve?
Los cables que nos inervan.
Los destellos eléctricos.
¡Cables sueltos!
Sueltos los cables como tentáculos azules que  reflejan  luminiscencias en los oscuros espacios  vacíos de la conciencia.
Mueve eso qué me aprieta el cerebro.
Deja eso qué me nubla la vista.
Para  con eso qué me enreda los pelos.
Impulso que impulsas a la muerte.
Impulso que impulsas a lamer corazones.
Impulso de carne.
Impulso de hambre.
Impulso ignorante.
Impulso arrogante.
Impulso que impulsas el alma.
Alma que impulsas el carro de compras.
Alma que empuja la basura que se acumula de tantos impulsos impulsivos de  caridad  narcisista.
Impulso impulsa almas.
Alma impulsa el impulso que le hace falta al alma cuando está cansada de recibir impulsos.
¿Qué impulso me impulsa?
Impulsa eso qué me está dejando tuerto.
Tuerto de una oreja qué no escucha a ese ojo qué se arrastra como una mosca a punto de ser descubierta.
¡Oh!
Ella dice mientras la otra deja caer sus manos.
Ella dice con la boca llena de rouge color engaño a felicidad dudosa.
Mientras a la otra se le corre el rouge de color sinceridad vergonzosa a felicidad  honesta.
¡Mira!, mi nuevo jarrón de porcelana japonés  lo compre en  nuestro último viaje.
Es muy lindo no te parece.
¡Verdad!
¡Ah!, siento tanto que tu marido no pueda conseguir  empleo todavía.
Las veo desde mi nube en el cielo de ventanas cuadradas.
Cuadradas ventanas que ventean  los humores de humo que se desprenden de cigarrillos quemados.
Cigarrillos de cabezas prendidas.
Cigarrillos de cabezas rojas.
Hay gente que piensa que esto no debe ser verdad.
Gente sin verdad, no se concibe  su manera de hablar.
Gente que vagabundea soltando impulsos eléctricos de risas eléctricas, risas de locos.
Impulsos que impulsan el alma que se quedo pensando si impulsa o no impulsa esos impulsos por la ciudad dormida.
Y ahora  me pregunto en un impulso impulsivo de un alma que no sabe por qué se pregunta esto.
¿Qué es lo que hicieron de nosotros?
¿Qué es lo que quieren de nosotros?
¿Qué es lo que puedo hacer por vosotros?
Este mundo es una gran bola de basura girando en el espacio.
Espacio al cual ven cómo ocupar.
En cado impulso de energía lanzada a buscar más espacios adonde impulsar almas que quieran elevar sus impulsos.
Almas que se verán lejanas desde todas estás ventanas cuadradas.
Cuadrados ojos  que verán  destellos en el oscuro espacio ocupado.
Published: By: Analecta Literaria - sábado, noviembre 12, 2016

11/11/16

Julieta Novero


Cuatro Poemas



AGUA CORRIENTE


Tengo miedo a la corriente.
Ojalá me deje más cerca del mar
tu río
remanso, remolino
veo fauna en cámara lenta
pasar, volar sobre el Paraná
luces de ciudad titilar
como distantes galaxias, luciérnagas.
Me congelo a ver el cielo.
Siempre te veo lejos
en el fondo
alto monumento erguido
pisando el agua, nieve de montaña
calles húmedas, saladas
mis lágrimas
olas.
Published: By: Analecta Literaria - viernes, noviembre 11, 2016

17/9/16

Melisa Mauriño


Cuatro poemas




LA PIEL DE LA ORUGA

Así como la ninfa
yo también tejía
ese capullo negro
en el corazón de la noche
del derrumbe

trenzaba los hilos
de mis largos cabellos
alrededor de tus dedos

ya estaban humedecidos
de tanto escarbar en mi nombre
caído en esa grieta de luz
que unía y separaba tus labios
de los míos

no usabas alianza en ese dedo
pero mis hilos
quizás demasiado frágiles
aún se cortaban
a la tercera vuelta

y tenía que volver a empezar
como si yo también cayera
del borde de tu tiempo

Así como la ninfa
yo también
me bajaba despacio
el vestido como la piel
de la oruga deslizándose
hasta tocar ese final de cuento
anunciado hasta el hartazgo

y aún así
igual que ella
vi con horror la pausa
el vestido,
muerto en la mitad
del cuerpo,
descubriendo a medias
lo sensual, lo trágico
del amor
cuando no se termina.



Published: By: Analecta Literaria - sábado, septiembre 17, 2016

22/8/16

Piero Iurato


Últimos Días




Esta mañana fui fuego, fui furia.
Vi como ardían mis manos
y nadie me quería abrazar.



Me acerque a la ventana
y vi a una hormiga
luchar contra la lluvia;
mi rostro parecía sonreír.



Escuchar su voz,
es como entrar desnudo a una iglesia
y que el Cristo colgado en la pared
me dé lugar en su cruz.



Mi plan es separarme del cuerpo
y morir mucho antes
que mi cuerpo muera.

Published: By: Analecta Literaria - lunes, agosto 22, 2016

Jerónimo García Riaño



La carroza


—Te he citado aquí porque tenemos que hablar —dijo Lorena mientras tomaba un poco de café.  

—¿Qué pasa? —preguntó Augusto. 

Lorena dejó la taza sobre la mesa y soltó un suspiro profundo. La mañana era fresca a pesar del despiadado sol que ya caía sobre muchas cabezas. Agarró las manos de su novio y lanzó la noticia: 

—Esto no es fácil… pero… no quiero seguir con esta relación. 

Augusto agitó sus manos y las liberó de los  dedos apretados de Lorena. 

—¿Por  qué? —preguntó. 

—Porque esta… esta relación no funciona, ya no te quiero. Me cansé de tus celos, de que pienses que todo el mundo me mira. 

—Lorena movía los brazos y sus manos agitadas sacudían el viento—. Ya no puedo salir a la calle contigo, eres posesivo... Lo siento... Me cansé. 

Augusto se levantó de la mesa y con sus piernas provocó un temblor que terminó con una taza rota y la otra derramada de café. Salió del bar sin mirar a Lorena y corrió por las calles adornadas del pueblo. Lorena lo siguió, gritó su nombre, pero él ya se había perdido. Al rato, vencido por el cansancio, terminó sentado en un andén.  Lloraba y emitía unos ruidos que de no ser por sus manos sudorosas cubriendo su rostro, hubiesen acabado en sendos gritos de dolor. Escupía mientras maldecía a la mujer. Se levantó del andén y caminó hacia su casa. La gente que se preparaba para el carnaval, acompañó con la mirada a Augusto en ese trayecto amargo. 

Published: By: Analecta Literaria - lunes, agosto 22, 2016

 

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