14/10/14

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Priscila Vallone



Priscila Vallone
Poemas



DEVENIR V


De repente cada cual menos ella encuentran dónde. Perpetuarse. Se aíslan de ella. Se introducen en sí. Continúan cubriendo sus rostros con sus inviernos y ella carece de estación y la inventa: encuentra que su cabello se alarga delante y el frío es suficiente pero esto no basta; imita la presencia como si no fuera paralela y si hubiera un adentro ella fuera parte, pero esto no basta. El desespero surge hirviendo y llega a la garganta que grita un llanto revoltoso y yo siento mi pecho hundirse y temblar despacio. Me pregunto cómo es un cuerpo cuando se llena de dolor, a qué forma mudan sus órganos. Cómo son los otros cuerpos cuando un cuerpo se vacía para entregar su dolor. Cómo es la piel que habita cada cuál, cuántas son las pieles que mudan entre sí, de quién a quién. Dónde quedan. Van.


MORDERLE UNA PIERNA


La escama vertiginosa se arrastra por la arcilla Olor azúl mojado embebe el elemento Quintuple resplandor como un orgasmo estallando en la ceguera y D u r a l o q u e e l s i l e n c i o desplegándose en las venas Eyacular los números de la tristeza / daralpuntoexacto donde el sol reúnesusvértices floreados/ Anidar en el fuego a todos los cuerpos menguando Ensonidar en los ojos la saliva su trasparencia mirar filosamente detrás de la presencia Inyectarse en los huesos pequeños pájaros diluviados Y por debajo de la sombra, de la pielalfombra penetrando el espacio, extenderle la mano al vacío - a ver si pica algo y encontrar-
mis pies | temblando.


CANTO AZUL


(Tenga tus barquitos con tus ojos dentro remando entre los tejidos de mi piel serena Tenga tus suspiros entrando y saliendo de mi cuerpo como barquitos que se hunden y renacen en mi sangre Tenga tus ojos nadando cerrados de espalda a mi sombra Tenga una canción que recomponga tu cuerpo para verme diluviarme Tenga este diluvio para ofrendar mi espacio que vivas siempre entre las aguas de mi existencia Tenga la existencia húmeda para germinarte que tu nacimiento me oxigene y si hay hojas en tu cuerpo formen alas formen nidos Tenga estas hierbas para beberte en té de invierno y pueda entibiarte la frialdad del tiempo en que tu piel se despide cada día Tenga este olor a yéndome para siempre y así pensar que me voy sin desprenderme Tenga esta disociación de amarte sin poder cederte un pálpito Tenga la sensación de un llanto bajando por mi interior alumbrándote Tenga la certeza de esta ausencia que no te niega. Y de tu fantasma acurrucándose cada amanecer sobre mi cuello.)



7-4-12 (Escritos de diarios y cementerios)


15.50
No hay ningún lugar cómodo en el dolor.


16.10
No hace mucho tengo esta visión, en este lugar, en estas posibilidades de posicionamiento y sin embargo la infinitud de las cosas y su devenir variable no son ajenas a nada que no hubiera sido. Las cosas, estas cosas, no tienen sentido nunca jamás lo tuvieron y yo lo he perdido. En realidad no importa el sentido, no importan las cosas, no importa qué digo la palabra es una idealización abstracta de las relaciones nada puede DAR de la realidad: me pierdo. Vivir sin amor no es estar vivo. Decir amar no es temperatura presente. Estar vivo no es sino una condición instintiva: todo llanto me quiebra el cuerpo y me conduce a la supervivencia, amar donde no hay dónde es estar muriendo por instinto de no soportar la existencia, las cosas son edificios, una mano, un cigarrillo, un café, recopilación de símbolos tangibles que no hacen más que dar cuenta de otra ausencia, no quiero decir más nada no puedo decir más nada: me pierdo. Quiero dejar libre el curso de todo hecho, que todo pase haga sus regeneraciones futuras destrucciones y culmine yéndose. quiero enloquecer debidamente sin que la necesidad de escribirlo me encuentre/la palabra es lo más real y si quiere lo más frío y da cuenta en detalle exacto de cada cosa que ocurre invisiblemente en el adentro. no quiero dejar de escribir, quiero pausar la profundidad de mi tejido-palabra y dolerme sólo en la superficie, residir en ese flote un tiempo, saber que sangro pero no saber/cuánta es la sangre que pierdo.


||

Hacer de la mano un hueco y arrastrarla por el lado interno de la piel. Sostener el humo aislado. Diferenciar la levedad
y dejarla ir.





PRISCILA VALLONE, poeta argentina. Nació en Rosario en 1993, pero reside en Tierra del Fuego desde 1995. Ha publicado el libro «Pez» (poemas y dibujos del autor) de manera independiente en el año 2010 y el libro «Vidita» (poemario), también de manera independiente en el año 2012. Durante el 2013 publicó el poemario Pez de tierra en versión digital, mediante la editora 13s Tilos. Ha participado de las antologías Pluma (textos y audios) realizada por Alejandro Pinto, Antología Joven realizada por Carlos Perez, Apoa 2011 realizada por APOA, y la antología Apen realizada por Alejandro Pinto. Actualmente reside en Buenos Aires donde cursa estudios universitarios de Expresión Corporal en IUNA y Letras en UBA.

Analecta Literaria

Revista de Letras, Ideas, Artes y Ciencias.

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