2/10/11

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Tomás Boasso

Tomás Boasso*
7 Poemas Inéditos





EPUYÉN

La calma en el agua fue sólo aparente.
Desde el fondo una fuerza tironea.

El Cuí llamó al de la lancha.
Nico se quedó en silencio, concentrado.
El Negro dijo que eras un punto en el paisaje.
Las chicas clavaron
sus uñas a la tierra.

Pelea de sables, Corosán, contra el pique de la marea.



INFLUENCIA DEL GOLPE SECO
Las palomas salen disparadas del edificio en construcción que emite martillazos,
un obrero hace malabares con limones al borde de la quinta planta; una bolsa,
dos papeles giran en la calle a las tres de la tarde. Bajó el kiosco sus persianas.
En la esquina para no chocar se detienen dos taxis. Avanza la sombra
de una nube para el lado del río.


NOS HACÍAN GOLES ESTÚPIDOS

El abuelo de Valenza nos daba indicaciones.
Se enojaba con su gorra y le doblaba la visera. Una vez
empatamos sobre la hora y fuimos a abrazarlo todos a él.
Al final, decía que volviéramos con la cabeza en alto.
Después lo veías al revés junto a su nieto
reflejado sobre el charco que formaban
el agua, el barro y el sol 
debajo del pino entre los dos bebederos.


FUNK

Allá esas luces se llaman relámpagos. El viento levanta
papeles de la calle y los traslada, barre las sombras: ellas
según la inclinación del día estiran, unas sobre otras sus figuras
hasta que al fin oscurece.


BILINGÜÉ


Constanza a inglés no faltaba porque el mundo a lo mejor sería otro.
Ahora por eso es casi embajadora y le va
muuuy muuy bien cuando ella
era chica yo también, destapó fresca una gaseosa, sonó el timbre,
coincidimos en la puerta: Mauricio, Lisandro, él le había dicho a él y él a mí
que se sentaba frente a ella para ver si podía: ver algo, y qué
me importa si total! ahora baja el sol y se la frota
a la madera de una cama sin colchón y desde luego
que para muchos siempre fue la preferida.


BOSSANOVA


Con mi papá, atacando de la bolsa las ciruelas
oscuras: otras, unas pocas, amarillas. Sin hablar,
elegimos, le pasamos: la yema del pulgar para sacarle
lo que tienen (eso blanco) si están frías, muerde y muerdo
pulpa dulce y cáscara en diferentes realidades -de saltos atléticos
nuestras mandíbulas. Al carozo me lo guardo
como hacen los tenistas, antes del saque cuando soplan.
Sentados en la mesa, termina la tarde: 
luces encendidas y los bolsos todavía
abatidos en el pasillo después, de una semana en la quinta
que alquilaron unos primos. 


EL PELAPAPAS

sirve incluso para las zanahorias
que según mi amigo Andrés tienen forma de pija
porque para él todo
tiene forma de pija y cada vez
que podía dibujaba una
en las paredes del recreo, le hacía
bigotes, una sonrisa, terminaba
sus chistes diciendo que la suya, era la más
grande del mundo y tocándosela
se daba vuelta y se iba.





* Los datos biobibliográficos del autor puede consultarlos el lector interesado en nuestro posteo del día 30 de septiembre de 2009

Analecta Literaria

Revista de Letras, Ideas, Artes y Ciencias.

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