13/11/16

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Gerardo Grande


Poemas Éditos e Inéditos



De: La Edad Atómica (Córdoba, España, 2014)





Poesía de carne y hueso furia y amanecer
Ahora es posible atravesar continentes sin un centavo en el bolsillo
O caminar toda la noche en cualquier ciudad
Con un buen amigo que se expande por el cielo
Caminar toda la noche
Hasta llegar a ninguna parte
Pero llegar a construir
Cierro los ojos y nos miro en la edad atómica 
Chicos hermosos de cabello alborotado 
Discutiendo largas horas bajo la lluvia
Ladran junto a los perros de la noche 
Los perros que bajo el sol desaparecen 
Porque saben que en la oscuridad
Se esconden las flores luminosas de los sueños 
En la edad atómica se deja todo
Para lanzarse a los caminos
Y todo está bien
Todo está bien  
La violencia de la que no se escapa está bien
Las heridas de la desilusión están bien
El cáncer del tiempo está bien
El hambre
Los edificios que se derrumban
La lluvia de dos cuerpos encontrándose por vez primera
Labios abiertos
Juegos al filo del barranco 
Trifulcas
Todo está bien
Menos la inmovilidad y el silencio
Corre más rápido que la policía
La suma de los errores hace un estilo
Baila   baila
Sobre las ruinas de un país sin nombre
La bandera son los niños destrozados 
Las aves cantando su corazón
En el corazón de los árboles
Que miran todo
Aprendimos más en una canción de 2 minutos
Que lo supuestamente aprendido en una escuela
Rostros jóvenes que no crecerán tristes
Porque enfrentan la vida y sus miserias
Y saben que lo más hermoso se esconde en el siguiente libro
En el siguiente acuario
En la siguiente noche
En el siguiente sexo
En la próxima canción
No hay refugio
Un país abierto en los corazones
Así   
en plural
Porque ahora no basta con la sístole y diástole propias
Ahora se suman el palpitar de toda la flora y toda la fauna
Del cielo y del infierno
Todos los poemas
Todas las caricias
Todo cabe dentro 
En la edad atómica 
Sólo hay dos maneras de vivir
la primera es disfrutar sin parar
la segunda no la conocemos




Soñé con la poesía de América Latina  Una mano invisible y pesada la reunía una tarde en el desierto La poesía tomaba forma de un perro amarillo en medio de la nada   a lo lejos   muy lejos   un oasis cordilleras   el mar   El perro solitario bajo las llagas del sol caminaba lento y sus patas se hundían en la arena   pero el animal monstruoso o alucinante   no caía   no dejaba de avanzar   una tormenta de arena a 100 kilómetros por hora lo arrancaba de mi vista   y juro que mi corazón dejaba de latir   Un ave metálica atravesando el cielo sin problema alguno   tal vez se reía del animal perdido y de mi condición de estatua en aquel momento   La tormenta avanza hacia el sur y el perro aparece intacto con los ojos entornados   su piel amarilla como el desierto en esa tarde infernal   y avanza   ¿Pero a dónde se dirige?   Uno no nunca sabe a dónde va la poesía   ni siquiera en el mundo de los sueños  Tal vez el perro monstruoso vaya y orine al mar   luego comience a entrar en él y no haría nada más o nadaría hacia el fondo para reunirse con los perros acuáticos del olvido   o no   Lo cierto es que el animal avanza   me gusta mirarlo y acariciar su pelaje brilloso su hocico sangrante   Luego tira una mordida que se extiende por todo el desierto le da la vuelta cien veces y se muerde a él mismo   La poesía también se trata de morder y de arrancarse con colmillos afilados lo poco de piel que queda   y seguir   no importa a donde   no se sabe a dónde   pero seguir




Quiero ver a los muchachos desnudos   corriendo en la ciudad en llamas   riendo de la ciudad y  sus llamas   completamente alucinados   con la nariz en las nubes y la cabeza entre las flores del universo No perder los mejores años de vida   Mejor amar sin consideración   renombrar  constelaciones y descubrir planetas expandiéndose en los ojos   amanecer con nuevos sueños  con el cuerpo empapado de alcohol y las manos fluorescentes de haber removido el alma de  chicas de labios sabor a fresa   El mejor momento de la vida es este   cuando se monta un tren  cósmico y se escriben y se riegan cientos de poemas en una noche   para despertar al otro día y  escribir y regar cientos de soles que alumbren la siguiente noche. Ahora se escriben todos los  libros que dios no ha sabido escribir  Ahora se pueden moldear las nubes y hacer el poema que la ciudad lleve de sombrero   Por nuestra mente pasan los mejores poemas de la ciudad   el cerebro es un cielo atravesado por jets de celofán y estampidas de animales furiosos   furiosamente creativos encendemos la mecha que hará estallar el corazón   y no   no somos infantiles ni estamos verdes para ser frutos en el árbol de la vida   ya nos tiramos al abismo   sabemos que lo más hermoso nos espera después de caer   nuestros pasos van seguros y delirantes   no nos menosprecien por tener 20 balas 20 naves 20 ojos 20 puños 20 años en este  ex país solitario bajo la noche solitaria   cuando nacimos la ciudad ya estaba jodida  nosotros la ponemos de cabeza a ver si la fiebre se le baja   Cuántas veces el cielo nos ha volado la cabeza  de un disparo   Cuántas veces ha renacido esta mente más brillante   esta sangre luminosa   Que no digan que a los 20 nada sabemos   que a los 20 nada escribimos   a los 20  hacemos de las nubes un lenguaje para romper las barreras geográficas y comunicarnos con los astros   Sabemos el dolor de nacer en un país que hace tiempo está muerto   y  los muertos   son el abecedario con el que escribimos un poema para enterrar bajo la arena   y en mil años el mar y el viento lo descubran   cuando en mil años el mar y el viento sean dos muchachos desnudos bajo el arcoíris de fuego   A los 20 perros de lotes baldíos conocemos el lado oscuro de la ciudad   Sus cuerpos mutilados   Sus chicas pidiendo fuego y las caricias de unas manos que devoran todos los sexos por el puro placer del canibalismo   Cuántas veces señores detrás del escritorio nos han dicho que hace falta explotar en serio   Cabrones! No se dan cuenta del big bang que diario hay en nuestra vida   alzamos la voz y tiembla el vuelo de las ave y debería temblar el imperio de los dinosaurios   Mañana estos 20 puños habrán caído   por esta noche hay que encenderlos   que estallen libres en su naturaleza de soles   y lluevan astillas   que hieran el ojo humano




De: Seguir (Buenos Aires, 2016)


Tirados en la cama 
Afuera llueve y el cielo se ilumina 
Con una luz fluorescente 
Que atraviesa la noche 
Jugamos al fin del mundo  
Y nos perdemos bajo las sábanas 
Escenificamos partes 
De una película que vimos  
En el cine Lorca  
La peli trata de dos niños verdes 
Escondidos en una cueva  
Los niños no envejecen 
Y tienen un lenguaje que cambia 
Según las estaciones del año 
A veces las palabras caen  
Dibujadas de su boca 
Y al pisarlas  
Se deshacen como la luz  
Regresando al origen 
Otras veces 
Se alimentan de las vocales 
Y sueñan que cantan con pájaros de fuego
Los pájaros que hoy siguen cantando
Y regalan la música de esta noche 
Y en el invierno 
Con las palabras construyen espejos de nieve 
Para encontrarse desnudos  
Y reconocer el país que es su cuerpo 
Afuera llueve y el cielo se ilumina 
En la radio dicen que es un meteorito 
Que al entrar a la tierra se enciende 
Como tú te enciendes por las noches 
Para que yo no tenga miedo 
De los monstruos escondidos en el armario 
Entonces podemos seguir con el juego 
Del fin del mundo bajo las sábanas 
Inventar que todo termina  
Y dos niños verdes sobreviven  
Mientras un meteorito se enciende 
Avanza directo a la tierra 
Entra con la furia de todos los trenes 
Que rondan en la vía láctea   
Y la infancia del planeta 
Se echa a llorar



Borrachos en la noche de invierno de Buenos Aires 
no teníamos más plata  
ni una botella de ron   carajo   dije 
ni caramelos ni pala escondida en envolturas de caramelos   dijiste    
sólo quedaba seguir caminando 
así que te sacaste los tacos para no esguinzarte un tobillo 
y seguimos rumbo a tu casa 
en mi campera encontré un cigarro que compartimos 
mientras esperábamos que pasara un tren 
lleno de borrachos  
tus piernas desnudas  
atravesaron las vías  
y te escondiste para orinar 
un auto cruzó la esquina 
barriendo con la luz de sus faros  
la pared contra la que orinabas 
y yo jugué a que no era un auto  
sino un ángel que iluminaba tus piernas  
largas y asesinas 
el mismo ángel que ilumina de noche  
los cementerios y las fiestas 
a lo lejos un perro ladró al tren que se perdía  
pensé que era el momento justo 
para que algo se revelara antes del amanecer 
pero ya era mucho delirio 
así que seguimos caminando  
yo quería dormir contigo 
llevabas una minifalda  
y los hombros descubiertos 
no te importaba el frío  
ni seguir caminando 
pero no pudiste contra el hambre 
esto se te ocurrió 
al cruzarnos con un Nac and Pop 
y te acercaste decidida  
para ver quién te invitaba un pancho 
y apareció una chica 
muy guapa también 
comía un chori de parada
te dijo que te invitaba el pancho  
pero si le regalabas un beso 
el primer beso 
las llevó al segundo 
y al tercer beso 
y sin pancho 
luego la brasa de tus ojos  
dio con mis ojos desorbitados 
los borrachos entraban y salían 
del Nac and Pop 
las caricaturas dibujadas en la pared 
me miraban con un gesto burlón 
los dientes se les caían de la risa 
de mirarme parado como una estatua bajo el diluvio 
los ojos de Charly García y Mercedes Sosa 
el Che Guevara y Mickey Mouse 
me decían 
“comé queso posta 
no plástico fundido”  
y esa otra caricatura  
que me miraba de frente  
¿quién era   Cesar Luis Menotti?  
me decía que del banco no iba a salir 
me encogí de hombros 
conseguí un cigarro  
di media vuelta y crucé la calle 
“comé queso posta 
no plástico fundido” 
ahí tienes tu puta revelación de la noche 
me dije y saludé a un perro naranja 
que olfateaba en busca de un choripán tirado 
o una milanesa convertida en vómito rojo vino rojo 
los sueños sangran




INÉDITO


Los fines de semana 
salíamos a caminar  
por Palermo y Avenida Corrientes 
sin un centavo en el bolsillo 
intentábamos que nada se nos antojara 
para preservar la alegría 
de un paseo por la tarde 
pero inevitablemente 
te ponías a mirar ropa 
a través de las vidrieras  
y se nos hacía agua la boca 
cuando mirábamos los helados  
y las tortas 
que los demás comían 
una vez  
pasamos por un restaurante vegetariano 
y sin querer miré tu cara 
tus labios apretados 
y las comisuras levemente hacia arriba 
en una mueca de sonrisa contenida
siempre quisiste entrar ahí 
pero nunca tuvimos guita 
porque yo no hacía nada  
más que escribir poemas inservibles 
mientras tú trabajabas 
8 horas en una oficina 
de la que varias veces  
saliste a punto de llorar 
los dos habíamos llegado a ese acuerdo 
luego de una plática 
en la que me contaste un sueño 
donde yo conseguía un contrato  
con una editorial transnacional 
y mi libro se vendía en todas partes 
diseccionaban mis poemas 
para venderlos en supermercados 
junto a la carne  
y la boca abierta 
de los pescados 
que no pudieron decir
sus últimas palabras 
tomaban versos  
para imprimirlos en gorras y remeras 
y hasta hacían una película 
a partir de mi libro  
y nuestra vida glam 
decías que no me preocupara 
que yo me concentrara en escribir 
y que pronto la suerte cambiaría 
pero los poemas no dan para eso 
en el fondo lo sabíamos 
y quisimos creer 
supongo que no quedaba más remedio 
teníamos esa extraña actitud 
de añorar lo más lejano 
para no decepcionarnos  
con la miseria de los días 
y tú mirabas la ropa 
entrabas a las tiendas  
frotabas los vestidos y los blue jean  
y te imaginabas  
vestida con esas prendas 
brillando por la calle  
saboreando un helado bicolor 
mientras el cielo se ponía naranja 
la pintura perfecta 
y yo imaginaba  
que sí rodábamos  
una película very glam 
y que tú eras la estrella  
con tus gafas popstar 
y yo era el chico guapo de los helados 
que te enamoraba con su sonrisa idiota





GERARDO GRANDE, Nació en el Distrito Federal, México en 1991. Publicó La edad atómica (Córdoba, España, 2014), Fiesta brava (Entre Ríos, Argentina, 2015) y Seguir (Buenos Aires, Argentina, 2016).  Es co-compilador de Astronave, panorámica de poesía mexicana 1985-1993  (México, 2015). Ha participado en festivales y encuentros internacionales como Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Festival Internacional de Poesía de Rosario, Festival Internacional de Poesía de Córdoba, entre otros. En 2011 ganó el concurso nacional para jóvenes creadores, otorgado por la Fundación para las Letras Mexicanas. Mantiene la columna Carne, hueso, furia y amanecer en el periódico digital mexicano sinembargo.mx. Actualmente vive en Buenos Aires, Argentina. 

Analecta Literaria

Revista de Letras, Ideas, Artes y Ciencias.

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