8/10/14

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Sabrina Blanco



Sabrina Blanco
Poemas Varios





LA POESÍA SE AVIVA
como se aviva el fuego
una llamita y después
algo avanza, el invierno
hacia el bosque
los días no se distinguen
son plaga
murmullo de los insectos
sonidos lejanos de ciudad
que no nos pertenecen.
En la oscuridad de la noche
te veo parado
respirando contra el viento y pienso:
la naturaleza también puede ser
un envase
qué a veces nos asfixia.



EL RAYO DE SOL ATRAVIESA EL AIRE
y hace visible el polvo
que en la sombra los ojos
no alcanzan a ver.
Perplejidad en la tarde
al caer la lluvia las gotas
no se distinguen
parecen hilitos
que estallan sobre el asfalto
se dispersan
forman charcos hasta secarse
y volver a ser
nada.
Así es como te escurrís
entre mis dedos
a veces agua
a veces partículas de aire
esos días cuando decís
hoy no siento lo mismo.




EL ÁRBOL

I

Sobre su copa
hacen reverencia
las hojas al unísono.
El viento no duda
las arranca
o se vuelven amarillas
hasta caer.
Seguir para adelante dicen ellos
es saber dejar
todo atrás, es quemar
mi primera bicicleta
con fosforitos
escuchar su crujido
como hacen las hojas
cuando las pisan
al secarse.


II

Quieto
deja caer el peso
entre sus raíces.
Estar bien parados
quizás sea enterrar
partes de nosotros mismos.

III

Las ramas se entretejen
enredadas
unas con otras
hasta que los años
o el hombre las separa.



PARÉNTESIS 1

Hay días en que la niebla
es una sábana, sedosa y limpia
que nos cubre
para envolvernos como gatos
dentro de las horas.




EL VUELO DEL PÁJARO
recorta el paisaje
y yo quieta sobre esta montaña
veo el cielo continuarse hacia el mar
una lámina
separándonos de algo.
La luz talla la roca
perpendicular
su permanencia.
Mientras tanto un silencio entre nosotros
abre el aire como ese pájaro.
Llueve
los animales corren, se esconden
y nos quedamos solos.
El paisaje se oscurece
y vamos perdiendo la visión.
Me pregunto si todo se detendrá
cuando caiga la noche.




ENTRE LAS TEJAS
de nuestra casa
manchas de barro
que dejó la lluvia.
Los pájaros sienten
por la mañana ese lugar
como algo propio.
Se posan, buscan el horizonte
antes de seguir viaje. Después
los veo irse
indefinidos por la niebla.
A veces los días
no tienen fondo
y el sol se vuelve
sólo luz sobre los árboles.
Mientras tanto
las sombras se avienen
hacia nosotros
formando siluetas sobre el jardín
con todos nuestros recuerdos.



SAN CRISTÓBAL


Por la calle que corta
la avenida
vivía el rengo.
Llegábamos tres o cuatro
tocábamos el timbre
en contraseña
les hago dos por uno, nos decía
y esto se lo llevan. Sólo la luz
del día me avisaba
que era hora de volver a casa.
Llegaba y mi vieja
tenía los ojos más rojos
que los míos
pero de furia.
Al otro día estábamos de nuevo
los chicos jugando en el patio
el mate amargo de la Irma
la tele encendida
el rengo pasaba la tarde haciendo bolsitas.
Una noche volví sola
y la Irma no paraba de llorar
se lo llevó la cana, me dijo, mientras
armaba las valijas y juraba
no verlo nunca más.



PARENTÉSIS 2

Hay un manojo
de minutos encendidos
entre las horas del día
y el resto
del tiempo somos
pájaros sin viaje.



LA PLAYA


I

Estoy quieta en la orilla del mar
y me dejo tocar por el agua
qué con su fuerza volcánica
intenta absorberme.
Me resisto a hundirme
en la arena débil.
Cada mañana la secuencia se repite
y entiendo que la inmensidad del mar
no es su tamaño sino
su armoniosa constancia.

II

Camino y el paisaje
se va desdibujando con las horas.
Aumenta el frío, viento
que se arremolina y quiere
llevarme con él.
Ahí te encuentro, parado frente a mí
como un espejo, dueño
de lo que no conozco
aún de mi misma.
En este instante
la playa se hace doble
entre tus pies y los míos.
Me pregunto si al volver a la ciudad
seguiremos siendo nosotros.

III

La ola pega contra la roca
una y otra vez
espera algún día derribarla.
Hay cosas que no cambian
en su intento
de permanecer unidas.





SABRINA BLANCO, nació el 14 de Julio de 1986. De nacionalidad Argentina, desarrolló estudios en dirección de cine, dramaturgia y guión de cine y televisión, desempeñándose como guionista en los últimos años. Sus primeros pasos en la escritura los dio junto a Paula Jiménez España, con quién estudió por más de cuatro años en sus talleres individuales y grupales. Publicó en el 2008, su primer libro "Circulos como respiración" editado por Diego Posadas, creador de la editorial Terraza / Libros, siendo comercializado en librerías de Buenos Aires. Participó junto a otros autores del libro virtual "Focos de luz" creado por Paula Jiménez España a través del centro cultural Carlos Gardel. Ganó premio y Mención de Honor del XXX concurso internacional de poesía y narrativa “Iluminando Continentes 2012” del Instituto Cultural Latinoamericano.

Analecta Literaria

Revista de Letras, Ideas, Artes y Ciencias.

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