1/6/10

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Sonia Elizabeth Torres Holguín

Sonia Elizabeth Torres Holguín
Dos Cuentos Inéditos


 
ENEMIGA

Una noche de febrero peculiarmente caluroso, mi esposo y yo nos preparábamos para dormir, solo faltaba apagar la luz, de pronto el se percató de una mosca en el techo, no me dijo nada, tomó una blusa (mía por cierto), abrió la ventana e intentó de todas formas sacarla de ahí, la mosca solo se movía de lugar, no podía golpearla , ni hacer que fuera hacia la ventana, parecía desesperado, movía la blusa, la mosca volaba y de pronto, estaba parada junto a mi, ella no tenia miedo alguno, Héctor volvía a acercarse, el proceso se repetía, la mosca volaba, se perdía, cinco segundos aparecía volando frente a su nariz, con la mano la ahuyentaba, pero no desistía,

— "Vente ya a dormir, mañana la sacamos"

Pero desesperado continuó hasta el cansancio, en algún momento tuvo que apagar la luz y dormirse. Esa noche fue tranquila, tanto que ni el canto de los grillos se escuchaba.

Así pasaron tres noches y a punto de dormirnos: La misma mosca se presenta, hacía burla a su enemigo, volaba y zumbaba en sus oídos, de súbito el vengador se levantó a prender la luz y a pesar de lo encandilada que estaba me fue imposible ignorar su furia , ? Pobre mosca ? pensé, jamás había visto ese odio en sus ojos.

— Ahora si voy a matar a ese engendro a ver si no me deja dormir.

El proceso se repitió, ella lo ignoraba, volaba y se perdía, aparecía, volaba frente a sus ojos, volvía a perderse y el de nuevo enloquecía, no me escuchaba no quería volver a la cama, entonces quise participar en sacar a la mosca para poder dormir pero Héctor no lo permitió, me dijo: ? Esto es entre ella y yo ? y no pude evitar soltar una carcajada que duro muy pocos segundos pues ante una mirada tan mordaz cualquiera deja de ser bufón, pasó toda la noche y casi al llegar la mañana la mosca desapareció, trate de convencerlo que la mosca se había ido; Incrédulo y desafiante se fue a la cama, fingía dormir y entre abría los ojos para engañarla, pues estaba convencido que en algún lugar del cuarto esa molesta mosca se escondía aprovechando su diminuto tamaño, no supe si en verdad durmió pero a la mañana siguiente lo primero que me dijo fue:

— Mírala que te dije, si aquí esta, nunca se fue, esta desafiándome, volando en círculos, fingiré que no la he visto y cuando piense que ya no podré hacerle daño, entonces sabrá quien soy ?.

— Pero si es una simple mosca ¿cómo va ella a desafiarte.

— Hay Macaria que ingenua eres, tu no la conoces.

Quise reírme pero al mismo tiempo me invadió la preocupación, el estaba yendo demasiado lejos, estaba personalizando a la mosca lo único que faltaba era ponerle un nombre.

Me fui a trabajar y cuando volví, El cuarto estaba tapizado de hule para forrar cuadernos,

— ¡¿Pero qué es todo esto!?, le dije

— Es que tu no sabes, no la has visto, hoy está mas activa que nunca, no se que comió, o si va a poner un asqueroso huevo aquí en el cuarto, pero ¿sabes qué? no va a hacer aquí lo que a ella le de gana?.

La paranoia lo había invadido por completo, el no tenia duda de que esa mosca estaba tramando algo en su contra, yo opté por ser paciente y le pedí a Dios que se olvidara de esa ridícula y bizarra obsesión hasta que un día, empezó a interrogarme y llego a la conclusión que yo estaba vinculada con el plan de la miserable mosca, que era un complot en su contra y fue cuando estallé y me fui a visitar a mi amiga Sonia , por lo menos para distraerme y pensar bien lo que estaba pasando, todo era tan ficticio tan increíble que no podía aceptar que una mosca fuera la culpable de nuestros problemas.

Llegué muy noche a la casa con las manos llenas de sudor y la incertidumbre de la nueva sorpresa que temía me esperara; Pero me esperaba la mejor, Héctor al menos dormía y el cuarto estaba en decentes condiciones. Me quede profundamente dormida y como era sábado me levante ya muy tarde pero mas bien un sollozo fue quien me jalo del sueño.

— Amor ¿qué pasa por qué lloras?

— Era un ser vivo realmente nunca quise hacerle daño.

— ¿La mataste? - Admito sentí felicidad.

— No, mírala pobrecita aquí esta!

Y así fue, mi esposo cada noche traía un vaso de agua que dejaba en el buró por si le daba sed y esa mañana ahí la encontró, ahogada y flotante, no quise preguntar pero nunca supe si lloraba de tristeza o porque murió sin darle la merecida revancha.

Cada noche abre la ventana a la cual quitó la malla mosquitera y mi único consuelo es que al menos no le puso un nombre.



ADELA

Día de muertos, cotidianamente airoso como si fuera el montón de suspiros que vienen del panteón, el atardecer olía a pedazos de ausencia que calaba en la piel con el frío, el viento susurraba tantas cosas que de vez en cuando se distinguía algún nombre , esa noche envolvía en las calles el nombre de Adela.

Adela estaba sentada frente a su espejo peinaba lentamente su lacia y oscura cabellera, mientras su mente divagaba en Omar a quien ella entregó su corazón, esa tarde lo vería a escondidas pues su madrastra no le permitía salir , se acostaría vestida y peinada lista para fugarse por la ventana cuando ella durmiera.

Llegaron las once de la noche y la quietud invadió la casa donde solo vivían Adela y Virginia su madrastra. Dispuesta a su gran aventura tomó sus zapatos y descalza brincó por la ventana, hacía frío mucho frío y el aire y su hojarasca parecían guiarla, caminó algunos minutos, tal vez veinte y se detuvo junto con el viento en medio de los árboles donde solían platicar a escondidas Omar y ella, ahí se verían esa noche para planear el próximo y definitivo escape , pues Omar le había prometido a Adela llevársela para siempre de su triste vida con Virginia.

Irían a donde los muros olvidan, donde amar es literalmente amar, callar callar y vivir... vivir entre nubes y estrellas terrestres, sentir al mundo en un puño de tierra, ser y sentirse dos en uno y dejar fluir la poesía que tejiéndose estaba en sus costillas.

Omar prefería siempre hablar de la nada y su concepto era altamente atractivo , para él, la nada se constituía de partículas indecisas de querer ser todo al mismo tiempo, y decía que la muerte varias veces le contó que ella era todo por ser nada.

Pasó el tiempo...Adela y el viento escuchaban el silencio para distinguir los pasos de Omar pero el no llegó, Adela y el viento se cansaron de esperar, ella comenzó a llorar al igual que el viento.

Adela corrió toda la noche por las calles, caminó por los sembradíos, por los parques, por las horas, pero el nunca apareció, se dio cuenta que su vida falsa no era más que eso y fue al panteón buscó la cripta de Omar y le lloró una vez más hasta el cansancio.

— " Este día los muertos regresan a visitar a sus seres amados" eso dijo doña Juana, no se si mintió o tu nunca me amaste —Dijo Adela.

Entonces una voz detrás de ella se oyó:

Tenía razón doña Juana, has vuelto y has venido a visitarme.




SONIA ELIZABETH TORRES HOLGUÍN, narradora, poeta, fotógrafa, periodista y editora mexicana, nacida el 29 de marzo de 1983 en Chihuahua, México, aunque actualmente reside en la ciudad de León. Ha cursado estudios artísticos en  el Centro de Educación Artística David Alfaro siqueiros y en la carrera de letras españolas Facultad de filosofía y letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde ha hecho también un taller de redacción de cuento corto y largo. Ha realizado cursos de capacitación y perfeccionamiento en edición en la Editorial Namox, periodismo y fotoperiodismo en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Asimismo es Responsable de creación publicitaria; Coordinadora de talleres literarios, maestra de teatro y estudios fotográficos. Inédita.

Mónica Delia Pereiras

Revista de Letras, Ideas, Artes y Ciencias.

4 comentarios:

David Condado dijo...

Oh, me gustaron, tienen iniciativa, buen gusto y poesía(es decir, se arropan de palabras dobladas de sentidos). Lástima que la ortografía y la pesima puntuación ensucien el trabajo.

David Condado dijo...

y la pésima...

David Condado dijo...

Y puedes crecer, por supuesto.

Eduardo dijo...

Un gran compromiso de expresión, pues tienes muchas cosas que decir y decirles a los demás. En otro website he conocido a una "escritora" de técnica perfecta, pero que parece que no tiene personalidad porque se dedica a seguir corrientes de best-seller que son seguras. Felicitaciones y a seguir avanzando día con día.

 

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