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Seis Poemas Inéditos



Discípula de pájaros y nubes

Me decías |discípula de pájaros y nubes|
y prendíamos la ciudad con las altas notas del delirio

La vastedad volvía con tu nombre
con la violencia inusitada de sus tres sílabas

Los dos veníamos del sismo
sin fronteras sin equilibrio sin relojes

Al fin
estaba en esa habitación blanca y sin memoria
sin kilómetros de distancia
como verbena en una fuente
y tu voz descendía del metal de los sueños
descendía hasta mis galerías subterráneas
y yo salía con los ojos sin cubierta a su encuentro
y entrábamos a un espacio con paneles de luces psicodélicas
un espacio de rotación y aullidos
Todo cabía allí:
tu demoledora lluvia y tu lenguaje del arsenal de la ternura
Creabas el delirio en un instante con tus manos

Esa noche
navegaba la constelación de tu espalda eléctrica
y tu cuerpo de arena y penumbra se diluía
y te llamaba con un saxofón
en esa habitación pequeña y de largas ventanas
con el aire acondicionado a 10 grados centígrados

Esa noche se cerró en murmullos en cascadas de relámpagos
y seguí siendo una |discípula de pájaros y nubes| las noches siguientes


Breve recorrido

Ocultaba retamas amarillas nudos de alambres oxidados y caracolas en su interior Se lanzaba como niño a la piscina y salía recubierto de algas y fango día tras día Oh corazón bajo el signo del fuego perdurable largo río de espejos rotos y calaveras

¡Qué espectáculo!

El corazón una semilla pulpa conejo o tiburón hueco de una casa a punto de derrumbarse esfera o llama de plata

Este corazón no conocía las calles de la turbulencia ni avizoraba la muerte solo el rastro de los aviones o el globo de un niño

¡Ah corazón cuántas veces caías en ti mismo como piedrita en el agua!

Pero el corazón se volvió colosal de pronto extendido distante

Salió dando aullidos y patadas El coloso era un cuerpo desposeído de laberintos de altas paredes y cal

Esa colosidad ese desenfreno ese viaje en patín o expreso no era más grande que su tristeza la misma de su prehistoria que volvía a su puerta con otros andrajos Tantas puertas cerradas tantas ventanas cerradas a su alrededor como si las alas de todos los pájaros hubieran sido cortadas en un instante

Y en su nacimiento ese aullido que dio por primera vez rompiendo los cristales del silencio perduró en su memoria

El corazón se fue construyendo bajo la lluvia

Oh corazón que pareces un niño herido que se desliza en un tobogán y nunca llega al otro lado al más allá el allá donde se sabe se dice que hay flores amarillas pero no como las flores desteñidas que recuerda haber visto en los sueños no otras flores amarillas vivas como una adolescencia o baile

La colosidad del corazón es de arcilla bruma escarcha La colosidad de este corazón se sabe miserable ¡Cuánta revolución de trompetas! ¡Cuánta tensión de cuerdas en un mismo corazón!



Súplica

Después de tantas colisiones titánicas después tantas devastaciones en los tantos edificios de la ciudad de tantos cuervos en su entorno el corazón pide un minuto de resurrección que sus caminos sean fértiles y lumínicos que las cerraduras cedan a la palabra de volverse una estructura inexorable en una ciudad de brisas y soleados días con árboles altos y frondosos de estrellas con calles sin sangre con margaritas en las aceras y hombres que rieguen de vida cada estación El corazón pide la venida del canto y los frutos los ojos abiertos la claridad de todos los pasillos que recorrerá en interminables viajes de vigilia El corazón solo pide un minuto de ternura a sus ruinas de sal


Muchacho tu llamado viene de una costa desconocida


Muchacho tu llamado viene de una costa desconocida de un dominio marítimo lejano muy lejano y eres una astilla de ternura en este silencio de medianoche

Estoy a la otra orilla y te espero con un pañuelo blanco una canción de meteoritos y una canasta de nísperos y soles ¡Cómo quisiera traerte a mi país de asfixia y corazones que han dicho tanto adiós! ¡Construir un puente a la fértil costa de tu corazón!

Naces lo sé de las estrellas de mar de la belleza de los playeros blancos que migran a tu tierra para la temporada estival Y te imagino con la niebla besándote las mejillas como una enamorada

Muchacho en este punto del mapa sombrío te llamo
y todo es tan lejano



El muchacho y el baile


Conocí a un muchacho que en principio me supo a miel y claridad en un baile de viernes
Él venía de un país de aceitunos y almendras y anís
                               de un caos insospechado en forma de corazón
y en mi paladar parecía el trópico sin cercos eléctricos
pero podía ser una mañana de otoño con esos sus ojos que tantas veces me dieron júbilo de orquesta
era el milagro de la gruta más remota
pescador de hundimientos y perlas
y
  en su bolso traía la partitura de la lluvia
y la extendía como un horizonte para salvarme del duelo
me había convertido en un jardín extenso de margaritas cuyo centro lo habitaba como un gobernante admirado
creí que carecía de cactus
                                            —lamentable error—
                                                                                 de precipicios
y me adentré a su llanto de niño
así dando ofrendas de leche purificada y mariposas

Sabía que no me podría pertenecer
que siempre la distancia nos acabaría el incendio
sus besos no serían exclusivamente para las aletas de mis sueños ni de mi idioma
más bien serían arcoíris repartido

Y me enamoré de ese muchacho que arrastraba las palabras a mi corazón con una agilidad de ladrón muy avanzado
y caí en sus vendavales
—siempre volviendo como ondas sísmicas—
y le enseñé a bailar en pareja
                                         a dar giros de belleza en la tormenta más pronunciada
                                         a volar como una cometa en octubre sin temor a los cables de alta                                    tensión
pero él siempre fue un extranjero dentro de mis ondulaciones
un extranjero que hoy regresa al continente de su soledad



A cuentagotas


Nuestro amor terminó como unos zapatos muy desgastados que han transitado tantas veces el excremento

Mis senos ya no te parecen las olas el huerto donde sumergir tus manos de algodones de azúcar
(tantas veces
                       con la luna de aliada
                                                          las besé
porque yo
                 navegué sin necesidad de pasaporte tu frialdad
yo sí fui una palmera en tu costa sin hoteles de lujo ni turistas)

Aspiraba tu continente como droga en nuestras noches
que siempre fueron arrebatadas
                                                    y zumo de limón
adolescencia ardiente para luego caer en una lágrima

Yo
     la nereida que te dejaba exhausto con sus sueños de manzanillas y discotecas en erupción y estrellas de mar y naves espaciales
te parecía
                una chica que andaba en motocicleta y botas  y chaqueta de cuero y se metía a los huracanes sin ver por el retrovisor
y bailaba
               en medio de las explosiones solares
Yo
     la chica con sombrillas azules y pájaros malabaristas y cantatas de nubes y caracolas magenta
y parques y columpios y niños jugando con pelotas de arcoíris en su corazón
yo como verdadera abeja reina no me sometí a tus ordenes de relámpago
     
Te di cometas con luciérnagas en sus orillas la primera noche
guitarras y trombones esa noche que nos pasó como un caballo de carrera
no sabías que tatuaría arabescos de mariposas en tu pecho desde esa primera noche acobijada solo por las estrellas de octubre
millones de bombillos eléctricos a tu soledad

Vos
       me recordabas a los naranjos detrás de un cerco eléctrico
al maquilishuat en verano capaz de conmover a los ladrones

Y tu espalda
                        y tu espalda
                                             y tu espalda el campo magnético donde me podría haber perdido hasta enterrar mis palabras

Amor el paraíso lunar me lo diste a cuentagotas
                                                       a cuentagotas
                                                       a cuentagotas



MIROSLAVA ROSALES, poeta nacida en El Salvador,  el 14 de diciembre de 1985. Forma parte de la Dirección Nacional de Investigaciones en Cultura y Arte y del comité editorial de la revista ARS. Es miembro fundador del Staff internacional de «Letra de Cambio», la sección de nueva literatura hispanoamericana de Analecta Literaria [Argentina]. Tiene a cargo la sección «El vértigo de Hispanoamérica», de la revista Kiliedro. Perteneció al extinto taller literario El Perro Muerto. Su trabajo aparece en las antologías Nuevas voces femeninas de El Salvador (Editorial de la Universidad de El Salvador, 2009), Una madrugada del siglo XXI (2010), Las perlas de la mañana siguiente (2012), Ventanas de libertad (Secretaría de Cultura, 2014), The Theatre under my Skin. Contemporary Salvadoran Poetry (Teatro bajo mi piel. Poesía salvadoreña contemporánea) (Kalina Editorial, 2014), Resistencia en la tierra (Ocean Sur, 2014); y en revistas de España, Canadá, México, Colombia, Perú, Venezuela, Argentina y Centroamérica. 
Miroslava Rosales
 
El Cernícalo
5 Poemas Inéditos
 
Especial para Letra de Cambio
Copyright © 2011 Analecta Literaria




1. EL CERNÍCALO

Debe estar sobre un tronco
o cazando perdices o saltamontes
o dándose a los edificios viejos
el cernícalo
el cernícalo
                   tan pequeño en la ciudad



2. EL CERNÍCALO EN LA VENTANA


Y el cernícalo en la ventana
esta mañana de domingo
fría como la carne entre sus garras

El cernícalo sabe de la muerte



3. LA EXHIBICIÓN DE UN CERNÍCALO

Oh cernícalo sin tu vuelo
visto por los desconocidos
en esa exhibición de la zona cero
esta ciudad te da las rejas y su destrucción
y tu corazón pierde el hechizo de los emancipados


4. EL CERNÍCALO ACECHA

El  cernícalo acecha una paloma desde una rama,
bajo un sol acentuado
                                   y el descenso de las hojas;
la perseguirá con encarnizamiento,
y al fin la tendrá entre sus garras,
le quitará las plumas
y la paloma ya no será del viento.
                 

5. EL DESCENSO

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Lauri García Dueñas:
"Yo Soy La Guerra"

Presentación y Selección de Textos
por Miroslava Rosales



"Soy solamente un animal que escribe y se enamora", así es Lauri García Dueñas (1980), escritora salvadoreña, residente en México. En su poesía convergen todos los heridos, toda la sangre, la tristeza de la ciudad y su desenfado. Conforma el colectivo "Las Poetas del Megáfono", con otras ocho poetas de cinco países.

"Yo soy la guerra", dice en su poema "La tía", y en otro: "hay que poner el cuerpo en la escritura el cuerpo en la escritura el cuerpo". En el 2010, fue beneficiaria del Programa de Residencias Artísticas para Creadores de Iberoamérica y Haití en México, con su proyecto "Ellas no solas", hasta la fecha el más ambicioso. Es una novela corta que cuenta la vida de Alejandra de 27 años; Isabel, 63 y Abril, 6 años. Literatura no lineal,  en la que encontramos ficción, lírica, crónica periodística, diario de viaje. A su vez trabajó un taller literario con las reclusas del Penal de Mexicali, Baja California. La idea original era intercalar en la novela algunos textos de las reclusas, intentando jugar con el papel del escritor y la ficción, pero, dada la fuerza de éstos, decidió separar el proyecto en dos: publicarles una plaquette  y solo tomar uno de los textos para la novela. Mexicali, con su geografía desértica, le abriría las puertas de la migración, tema que desde hace meses quería abordar. "Ellas no solas" es también instalación y video-arte.

En el 2005, publica "La primavera se amotina", con la editorial salvadoreña El Cuervo. Luego cursó sus estudios de postgrado, en la Universidad Autónoma de México.

De sus influencias está Roque Dalton. De México, David Huerta, Tomás Segovia. Ernesto Sábato es un parteaguas en sus lecturas. De las mujeres, Marosa di Giorgio, Piedad Bonnett.

En el 2007, su amor por la poesía la llevó a un festival en Francia y luego, en el 2010, participó en el de Medellín, con su libro "El tiempo es un texto indescifrable", inédito. Medellín "ha sido el inolvidable. Yo decía hace dos años que quería que me invitaran, y me imaginaba que sucedería cuando tuviera unos cuarenta". Pero la invitación llegó antes, y la asumió.

"Tribus urbanas" es su más reciente trabajo periodístico, con el apoyo del periódico digital El faro.net, medio al que colabora desde el 2002, y del Centro Cultural de España, sede El Salvador. La idea del trabajo: contar, mostrar las propias contradicciones de estas tribus, la realidad de muchos jóvenes.

Y Lauri también ha publicado, en conjunto con el periodista Javier Espinoza, el libro "¿Quién mató a Roque Dalton? Mapa de un largo silencio", bajo el sello Índole Editores coeditado con la Cátedra Libre Roque Dalton y la Fundación Claribel Alegría.  En él, se consignan las distintas versiones en torno al asesinato del poeta.

PUBLICACIONES

2005             La primavera se amotina, Editorial El Cuervo.
2008, 2009   Sucias palabras de amor, Editorial Fridaura.
2008             Hombre mar y mujer en el mar, edición artesanal.
2009             El desierto es verde.


POESÍA



LA TÍA


me sequé el vientre dos veces

el olor de mi sexo es fuerte

cometo cacofonías

alucino cometas radioactivos caer sobre mi calle y matarnos a todos

los cangrejos del mar pusieron sus huevos en mis ojos
lloro langostas
¿irá la iridiscencia a morir en mansedumbre?

dionisíaca resiste, firme en la ruptura

mis dientes brillan

pienso mosquitos zumbando y no duermo

(el calor es una masa ardiente en el trópico)

descalza desando el dictado medieval

el canto prehispánico roído en alusiones épicas

colecciono fósiles de antepasados y visto mis santos para salir a pasear

tenazas metálicas
creerán que soy un artificio fácil y cómodo

pero mi piel no es un reptil sino más bien

un cuerpo atravesado por mandamientos desobedecidos.

 
YO SOY LA GUERRA, DICE


camina por los pasillos y se siente

sumergida en una sustancia colorida que sustituye al amante al nombre a la familia

él le mira las piernas

él la peina hace diez años

ella mete sus dedos en la nuca de él, en su esqueleto, en sus vísceras

agonizan la próxemica artificial que los junta

piensan, por separado, la posibilidad de reproducirse en clones que habiten un relato de ciencia
ficción, para que no se les seque la carne, el dolor vivido en la infancia, la posterior adolescencia de agujas: energía abandonada como un desierto a la luna de pronto llega la lucha fronteriza, el poder, el engaño, la opresión de los siglos, el discurso repetido: huellas anémicas, refrigeradas explosiones de hongos, accidentes automovilísticos
ella vuelve a sentirse bovarista y al marcar el paso, subir las escaleras de la lluvia, del edificio gris y sus insectos rastreros

exorciza, repite:

yo soy la guerra

y en mí ocurren todos los heridos

     

LA CUERDA NARANJA

hoy en la terraza
tal vez después de las malas noticias
tal vez después de los buenos amigos
y las cosas que aún después del fin nos destruyen
la mismas flores amarillas de la infancia
el césped húmedo sin la persona que amamos
un pasado reciente que se resiste a las fugas
la cuerda naranja donde tendemos la ropa
marca el muro limítrofe de aquella estrella y su influjo
los años justos para no sentirnos invencibles
la pregunta abierta sobre el tiempo y su entorno
el anecdotario que brilla en compulsión de palabras
un chaleco de fuego
un fumarse el amor hasta ver volar los aviones
la misma incertidumbre cabal de futuro
como me gustaría que estuvieras conmigo
pero si no estás no voy a sentirme tan triste
al final estoy sola y tengo el plan de escribirme
hay resignación y un poquitín de cinismo
que combatí en los hombres que creí de mi especie
el sudor en la ropa el boletín de noticias
un hombre importante muere al sur de la Tierra
la música constituye el patrimonio infinito
de esta espera crucial de independencia absoluta
a 2.722 kilómetros de aquí un montón de cementos
llueve sin mí la peste continua
de aquellos que duermen la noche sin concretar en el día su ansiado volumen
viva el arroz en el fondo del cazo
prendida está la casa
una extraña paz nos incumbe:
es la luz del abismo
la esperanza febril de que volvamos a unirnos a esa materia especial que nos ata

seré la última que caiga rendida.


ERES COMO UN RETRATO DE LUIS CABALLERO

eres como un retrato de luis caballero
así los ojos rebalsando y las cuencas en las sábanas
así la desnudez tuya del grafito y la sangre de tu cuerpo
y la sangre del orgasmo
imagen angustia imaginando tus dientes magenta marcando mis piernas
mi sexo va de río
el tigre duerme
suenan las campanas del agua
estás desnudo del aire
muerdes mis partes inferiores
mi alma convulsiona
acabo de escribir de un nombre su muerte
lanzado al correr pétreo de la corriente
el pasado agoniza
son otras las bicicletas las telarañas los hombres los insectos
quiero lamer tu torso en flor de loto
repetir las palabras de esta lengua extranjera
abarcar la inconmensurable espalda, tuya
eres como un retrato de luis caballero
negro el contorno
gris relampagueante la boca
un equino en absoluto litigio de lenguaje
un dios roído de precipicios
una voz dramática de noche
ulises penélope calipso los pretendientes muertos
un puente
un montón de cuerpos violentos
la muerte nos aguarda
no
la muerte siempre estuvo al costado
epifanía: una traducción posible al aimara
mi corazón está vuelto pájaros
la sangre de tu orgasmo sobre las piedras
sobre mis muslos
la grafía
el puente entre los muertos
tu cuerpo: el grito desesperado de la carne.


Miroslava Arely Rosales Vásquez
6 Poemas Inéditos




INSUMISA


Estoy en lo alto de los edificios.
Mi corazón abierto a las explosiones,
sin dominio camina por la ciudad,
así despierto a cada sensación de vuelo,
solitario en su viaje a los no-límites,
está alerta de no ser piedra,
asfalto, fango.

La música sale de mis venas,
es la sorpresa de mirarse desnuda.
Nadie conoce mis dragones.

Soy insumisa sobre las rosas muertas de la vida
y este crujir de guerras no me debilitan.


AMENAZA
        

La amenaza de las fronteras,
de los truenos y los escombros,
que se alargan con el retorno.

¿Los aviones con nuestros sueños
caerán por la persistencia
de extendidas tormentas dentro?

¿Habrán alas en las ventanas,
plumas en la ciudad, aurora
como pájaro transitando
el largo alambre de la vida?


Las amenazas de la tierra
en mí no cesan como lluvia.


LOS ENAMORADOS

Son pólvora,
tanques de meteoros adolescentes,
en una habitación de vieja madera,
desnudos en la plenitud del otro...

Se besan en el parque frente a la iglesia.
Las viejas pasan con sus velas
y dan plegarias por su juventud perdida;
ellos no miran más que sus rostros y sus cabellos.

Pueblan de flores amarillas sus esquinas
y cantan por el alba de sus jardines,
pero la muerte nunca desaparece.


EL MUCHACHO Y YO


Soy una desconocida,
la niebla en tu memoria,
la flor en tu bolsillo,
la roca, la muchacha de estaño,
la fruta que te sacia a escondidas.

Bajo tu piel,
soy un verano sin gobierno,
esa marea que trae música
y se desliza como lluvia en las noches.

Bajo tu cuerpo de estallidos,
nace la sangre que circula en mi vida.

Muchacho,
en ti leo la soledad del mundo,
la soledad de verse hormiga,
interrogante en la muchedumbre.


Muchacho,
de energías y lápidas,
sabes cuántas fronteras nos asechan.



LAMENTO

Lamento que hoy tenga un muro de madera en llamas frente a mi cara; llamo tu cuerpo en la noche con los grillos, con el invierno, con el silencio de la madrugada, larga dama que se acuesta en la ciudad y se marcha en puntillas... Lamento serte tan lejana hoy que no me llamas con fuegos artificiales en el cielo; hay ese lamento en mi corazón de niña que llora en la habitación amarilla por no palpar tu boca. Lamento este sábado de descanso: estás al otro lado de la ciudad, solitario en autopistas nocturnas, frente a panoramas que se vuelven destellos ante tus ojos de niño marino. Te llamo y lamento no encontrar luceros en mi apartamento, donde se vuelven tan lentos los pasos dentro de sus paredes agrietadas por los sismos del tiempo. El viento trae tu aroma de mar que me envuelve como sábana transparente, pero lamento que ese aroma desaparezca cuando despierto, cuando ritmos desconocidos surgen de la tierra y se fuga el sueño.


CIUDAD

La ciudad te ha de seguir
Kavafis

I

Oh, ciudad, mi ciudad,
la ciudad marginada de la clara mañana,
mi primera ventana cuando niña,
niña que vislumbraba la tristeza,
venida de las profundidades de la ciudad,
surtidora de calles que la sangre ha tatuado.

II


Hay ruidos en tus tantos hoyos,
un tráfico de años, el acero envejecido,
túnel sin luces, calles apagadas,
bestia que no se doma con la muerte.

¡oh, ciudad cuándo tu reposo!

III

Ciudad, un bulevar te cruza la calma,
con su extendido aliento de bullicio.
El deterioro anuncia el tiempo
y las balas la muerte de la aurora.

¡Eres una ciudad de brasas sin dominio!

IV

Desde su nacimiento,
las culebras, las ratas y sus pestilencias
anidan en el vientre de la ciudad.

V

No existe la ternura de la ciudad.

Si la buscas en sus arterias
hallarás en su piel de anciana abandonada
miles de guerras sin final.

Si la buscas en sus arterias
de ciudad en la punta de una aguja
hallarás solo cuerpos putrefactos.

VI

Ciudad de fábricas en busca de la aurora,
la sangre brota de tu cuerpo de cemento,
te levantas amenazada de pistolas
y cuchillos que cortan todas tus arterias.

!Ciudad, alza tus alas contra el huracán!




MIROSLAVA ARELY ROSALES VÁSQUEZ, poeta, escritora y periodista nacida en San Salvador, El Salvador, el 14 de diciembre de 1985. Licenciada en Periodismo por la Universidad de El Salvador, realizó estudios de postgrado en la Universidad de Granada. Es catedrática de la Universidad Tecnológica de El Salvador. Integra el taller literario El perro muerto desde el 2008. Trabaja en la sección cultural del importantísimo periódico digital salvadoreño ContraPunto dirigido por Juan José Dalton, el hijo de Roque Dalton, una de las principales figuras poéticas de la "Generación Comprometida" junto con Manlio Argueta. Ha sido incluida en la antología Nuevas voces femeninas salvadoreñas (2008) establecida por Manlio Argueta, una de las personalidades más prominentes de las letras hispanoamericanas y miembro del Consejo Editorial Internacional de Analecta Literaria. Miroslava Arely Rosales Vásquez es también miembro del Staff Internacional de Analecta Literaria y del Consejo de Redacción Internacional de Letra de Cambio, la Nueva Literatura de Analecta Literaria, sección donde se dan a conocer las nuevas voces literarias hispanoamericanas e hispanas.