Esta mañana fui fuego, fui furia.
Vi como ardían mis manos
y nadie me quería abrazar.
Me acerque a la ventana
y vi a una hormiga
luchar contra la lluvia;
mi rostro parecía sonreír.
Escuchar su voz,
es como entrar desnudo a una iglesia
y que el Cristo colgado en la pared
me dé lugar en su cruz.
Mi plan es separarme del cuerpo
y morir mucho antes
que mi cuerpo muera.
