1/6/10

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Atahualpa E. Amaya

Atahualpa E. Amaya
11 Poemas


GATUNIDAD

I

Tengo algo de gato,
daría la vida
por esos curiosos felinos,
deseo ronronearle
a las estrellas
y tocar
                el ruido de una rana.


Alguna vez olvidé ser gato,
paseaba entre humanos,
sentía señales
de una ciudad despierta,
hasta que me hartaron.

Ahora, camino
sobre la urbe dormida,
escucho murmullos
que me inventan
como guardián.

Cazo el silencio
de canteras antiguas.

Amo la vida nocturna,
doy zarpazos,
es mi estilo de lunático.

II


Prófugo
por la ciudad-selva
husmeo mis frustraciones
para descansar
del insomnio.
Voy
como pequeño tigre
que busca desafíos.

El fogón
furioso huele
mi tosca sabiduría
y hace que recuerde
mi destino
de bestia fiel.

III

Tal vez
me embarque
a la intemperie
de la media noche,
intimidado de mutaciones,
de umbrales.
desierto
emigrare a gatopía.

Despierto al nagual,
rompo el rito:
no soy gato criado
oigo
mis carcajadas
transformadas
en furia.

Ataco

Es mentira
que me hayan
desterrado…
Algo tengo de humano.


UN TIGRE ES FATAL SI LO PROVOCAS



Desde
mi balcón
observo
que un tigre
trata
de herir al sol,
recuerdo
que mi soledad
me contó:

"es fatal provocar
a un tigre
mientras este
se quita
sus franjas
para descansar
y ser un minino"

Su cuerpo
es eco
de piedras
con sabor
de alquimista.

Y es tal vez
la sombra
del agua,
donde
caminara
sigilosamente
en la orilla
de la noche.
Trata
de cazar
las frases
de poetas
salvajes.

Acecharlos
desde
la vegetación
de sus preguntas.

Este tigre
que veo
no es de amor,
es la secuencia
de mi figura
extinta…


IMAGINO UN CLAVEL ENTRE LABIOS AMANTES


Y
pido
sean
mis labios.

Pues no
he probado
el sabor de un clavel
que me hace falta
cada día.

En la lírica
de mi necesidad
observo
la recopilación
sobre amantes
moribundos.

Romeo y Julieta
han buscado
desde mi balcón
un clavel
para convertir
su amor
en odio
pues el mundo
es solo una ilusión
de un dios enfermo.

Leopardi
me explica
que la violencia
es el hermano
menor del amor
pues este depende
de la blasfemia.

Que soñaran
los amantes
cuando despiertan
de esa extraña
pasión
por los claveles.

Y, en fin,
tal vez intercambiaremos
un sollozo
que se refleje
en el fondo
de nuestros
corazones
pues imagino
que hay un clavel
entre los labios
de esos amantes
colgados
en la foto
de la esquina,
los veo
como amantes imperfectos.


EL LIMÓN CALMA ARDORES DE ABANDONADOS


Que palidecen
con el rostro
de una ciudad
vislumbrada
en la inocencia.

Estamos
esperando
que el ardor
se convierta
en el vacío
de un instante
me contestan
al preguntar
porque toman
limón
con estrellas.

En medio
de la noche
al desamparado
convertido
en mueble
que las horas
utilizan
para descansar
del tiempo.

Mientras
toman unas gotas
de limón
para deshacerse
de la idiotez
de un destino
no trazado.

Pues
tal vez
cuando
despiertes
no encontraras
palabras
para poder
calmar el dolor
de los abandonados.

Sin embargo
aun podemos soportar
ese sabor
de Ángeles
que no alcanzan
el cielo
por (l)imitar
el ardor
de los ausentes.

De pronto un anciano
se acerca
a un ángel
y le explica
que para solucionar
las asperezas
de la piel
hay que aplicarle
unas gotas de limón con miel
y así alcanzara el cielo.


DESIERTO
Bolsón de Mapimí


Puedo
tocar
las lágrimas
del sol
si me susurra
un espejismo
nocturno.

Observo
que mi sombra
se esfuma
entre cactus
color
poesía.

Aquí la lluvia
no es común,
los huisaches
cactus y el maguey
se han reunido
para danzarle
al agua-cero,
y la geografía
de este desierto
no es
color urbano.


Víboras
Y búhos
Juegan
A convertir
Las palabras
En presas
Que intentan
Cazar.


Des(p)ierto
Sediento, frío,
Busco entre
Las estrellas
El peyote…

ESPINAZO DEL DIABLO

La neblina
detiene
su marcha,
al ver
un espinazo
en donde
hasta el silencio
se calla.

Le he pedido
a este diablo
me devuelva
mis ruinas
y sueños
que huelen
a despojo
al bajar
la espina dorsal
de mis pensamientos.


Camino
por calles
donde
el abismo
edifica
caminos
que han sido
habitados
por sombras
de alacranes…


SU GRITO EN VILO LO DESPIERTA


De que sirve
la medicina,
pregunta
una victima
que emerge  del dolor,
suda
versos
no concluidos.

En la noche
agoniza
con sus letras,
sueña que son
ángeles guardianes
imprescindibles.

En su habitación
el silencio
es otro sueño
que no ha roto
ni su grito
en vilo.

La fiebre
le cobra
desvelos
cuando
menos lo esperaba.


En el sofá
otra ilusión
imagina
un dios
para su propia soledad.


EL BORRACHIN ALUCINA SU MUERTE

I


Junto a una pared abandonada al aire, el borrachín saborea su
locura, sin sentir la pestilencia de esos rincones.

Al otro lado alguien lava fosas en silencio, y lanza cadáveres
cristalizados, que caen sin ningún rezo.

El viento, cual si fuera mimo, dibuja el miedo en piedras, con
visiones de versos caligramáticos.

Con grito destemplado destroza oídos.

En el paredón no saben si un fantasma deambula donde silabas

enmudecen.

la ambulancia lleva aquella sombra fría y solitaria.


II

Ahí,
en la aparente sencillez,
silencio y nada
alzan sus copas,
porque el borrachín
imagina
un callejón dentro de la catedral.

y le reclama a dios
¿Por qué soy como la noche?

como si nada
hubiera pasado,
se marcha,
una imagen su mente
va desvaneciendo:
orina
en la pila del bautisterio.


Ahora,
el borrachín
es alucinación
que se repite,
un recuerdo si acaso.

A los 37 años
acabó
su soledad
alegrada falsamente.



ANSIA NO DE MORIR, DE RECORDAR


I



El anciano
es como un dios
privado de ilusiones.

Irónico
se mueve
      con vista
cansada,
ya no lo visitan
imágenes de su futuro.

Sobrevive
al asilo,
olvidado,
con pesadillas
de rencor.

La muerte
lo amansa,
lo corretea
incomprendido.

Es veterano
herido
en todos
los recuerdos.

Privado
de su último cachito
grato
de vida.


II



Lo llaman
vejestorio
por reflejar
pasado.
el solamente
se defiende,

exhibe
su experiencia:
es antologia
de vida germinada
aunque
en su desdicha
nadie le revisa
males.

al anciano
-grave error-
se le ve
como bicho,
por dudar
ser lo
que fue.

brinca
en su legado
      barreras
de extincion.


a veces,
persiste
en prácticas
del ser agil
y enfurece
al verse
en otro espejo.

sabe que es
restauracion,
inventario
tan solo de su nombre.


I


Escucho
como la neblina
juega
a las escondidas
con un sol
empapado
por la lluvia.

Mientras
en el interior
de mi habitacion
que es del color
de mi conciencia.

La sombra
de mi gato
atrapa
las horas.

QUE LA PLUMA NO PIERDA EL RITMO


Para escribir hay que hermanarse con la pluma,
hay que hacerla bailar como muchacha alegre,
abrazarla fuerte, con desesperación y calma,
pasearla por el campo solitario y nevado
y que vaya dejando manchitas de sangre.

Hay que seducirla para que no pierda el ritmo,
para que no olvide lo que le hemos confiado.

Hay que convertirla en espejo de nuestras
                                            inquietudes,
en cómplice de nuestros trucos.

La pluma es lanza que defiende al poeta.


ATAHUALPA E. AMAYA
, poeta mexicano nacido en Durango el 19 de diciembre de 1980. Ha publicado de su autoría los poemarios Atisbos Pesimistas (1998) y Monólogos del Caos (2004) y en coautoría La Urdimbre del Ángel (2004) y Antología I de la Red de Escritores Independientes de Durango A.C. (2007).

Mónica Delia Pereiras

Revista de Letras, Ideas, Artes y Ciencias.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

MUY BUENOS POEMAS

 

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