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Agustín Marcenaro*
4 Poemas Inéditos



CON LA MIRADA


¿Vos sabes mirar con la mirada?
¿Vos sabes decir con la mirada?
¿Vos sabes pisar con la mirada?
¿Caminar?
¿Cantar?
¿Sabes callar con la mirada?
¿Sabes hundir con la mirada?
¿Podrías latir con la mirada?
¿Podrías sacar a volar una mirada con la mirada?
¿Amar?
¿Interrumpir el frío de la ciudad?
¿Vos sabes acariciar a un animal con la mirada?
¿Sabes desear con la mirada?
¿Podrías con la mirada crear un universo que diga quien sos?
¿Podrías con la mirada incendiar sentidos?
¿Podrías después con la mirada tomar las cenizas del fuego,
Y saber que eso es querer?
¿Vos podes hacer de tu mirada un océano,
donde las miradas naden, naveguen, se ahoguen?
¿Podes con las miradas?
¿Podes con los ojos tan abiertos como el sol?
¿Sabes mirar con el corazón ardiendo de pasión?
Decime que sabes mirar así
Decime que me podes mirar.



NARANJA TU PELO

Naranja tu pelo, en tu cuerpo como en el mío.

Sin embargo estoy seguro que cuando nadie lo ve,
ese naranja se vuelve cualquier color,
para burlarse, divertirse con su forma
y apuesto a que si lo acarició tomará el color de mis manos
y tu mirada combinará con ese placer
lo hará inolvidable. eterno hasta en el olvido

imagino a veces toma el color de una manzana
tu manzana, la que me ofreces al enroscarte
al ofrecerte, tu pelo
a la espera de que lo confunda con el fruto prohibido
tu pelo naranja manzana quiere que peque, que me destierres de tu paraíso
pero yo NO conozco tu pelo naranja manzana
Quizás cuando lo haga: deje de serlo.
quizás se ruborice, quizás se ponga pálido, quizás se esconda, quizás desaparezca
tu pelo naranja misterio....tu pelo, naranja
Tu pelo: fruta
te se jugosa
perfumada por tu piel
te quiero peinada por el viento
naranjas pelos volando por los cielos, entre los edificios de la ciudad,
entre las narices del asfalto, entre la luna y sus estrellas
pelos naranjas voladores, salvadores, fuertes, tiernos, diferentes
podría nadar en ellos, que me den aire, me alimenten, me sostengan,
 pelos naranjas donde jugar a ser mortal
Dile a tu pelo que es naranja,
Que es de cualquier color,
dile que nos parecemos mucho,
dile de vos y vos
y dile
lo que
te digo
tu pelo naranja podría ser yo.


 

EL PIRATA

Quizás el pirata un día:
se tire a nadar,
busque el agua,
se convierta en pez,
nade por las profundidades oscuras hasta encontrarse con él mismo.

Quizás beba su magia y se envenene,
quizás su canto desafine más que sus poemas,
tal vez un día salga a saltar una ola
y en ese momento inesperado:
lo rapte una gaviota,
lo lleve al cielo,
lo pinte de celeste,
le convide la luz del sol,
lo limpie entre las nubes
y le diga con labios de princesa prisionera:
"aquí estoy pirata condenado al mar,
aquí estoy, para enseñarte las estrellas"


NI EN MIS SUEÑOS

Te soltaste de algún sonido feliz
Volaste espacio melancolía
Acariciando sonrisas de "down with my baby"
Pudiste aterrizar en cualquier parte del bar
Pero fuiste a parar a mi estanque/yo
Que Cruzando hilos de pensamientos/ríos
Entendía que un ángel no sabría nadar.
Y me late, importa
si acudiste a mi vals de ojos cristal dolido
para no saber que decir, ni como sentir.
Apañaste tu hipocresía con total seguridad
Sabiendo que de tu orgullo depende tu bienestar.
Ahora te veo caminar para adelante
y no me escuchas mirar que la salida puede que no esté más
Cuido de mí, porque se que algún día me seré infiel
Y debo estar insano y descansado de toda costumbre
Me hago cargo de hacer latir un corazón-calavera
que rueda y pilotea este conjunto de recuerdos huesudos.
Otra vez solo, soy mis modos -forma de ventilador-
Girando al máximo para ver si te despeino.




* Los datos biobibliográficos del autor puede el lector interesado consultarlos en nuestro post del día ueves 29 de octubre de 2009.

Agustín Marcenaro
Dos Poemas


1. COSAS

Nadie con la posibilidad de razonar un misterio:
se quedaría de brazos cruzados.
Nadie: podría ser yo.
Yo podría ser nadie.
Pero ni yo ni nadie, podría ser alguno-
aunque algunos podrían ser muchos.
Si quisiese ser más explicito lo sería.
Y si lo fuese, podría ser que no lo quisiese.
A veces creería que supongo demasiadas cosas,
Y otras veces creo que las cosas creen más en mí que cualquiera.
A las cosas les escribo poemas,
Y las cosas no agradecen, ni se emocionan.
Aunque para mí algo ocultan en su forma material,
tal vez sobredosis de sentimientos que les inyectamos- drogas - souvenirs que quedan acá-
Cosas, que son cosas, que son.
Están.
Estoy.
Estamos entre cosas.
Y la naturaleza, en su grandeza omnipotente, diosa inexplicable
si pudiese ser cosa, lo sería.
Y las cosas entre tantas cosas... sospecho: se mueren por llover.
A la naturaleza también le escribo poemas,
Y ella ni las lee, ni las siente.
Aunque dude, y vea en el tronco de esa palmera una sonrisa afectiva,
que me cuida y me mima como si fuese un nieto de mejillas gordas.
Sea como sea: es.
Es naturaleza todos los días. Lunas, estrellas, soles, flores.
Y las cosas todo el tiempo, ocupando espacios, sin ser menos,
Se guardan en ella, poetiza que cada noche recita ausencias
hambre sabor a cartón y su olor de amor masoquista.
Lo hace
para que beba de sus tetas de mujer: leche que me incite a creer en lo que no escribo,
en esos suspiros famosos que cada vez dicen menos y se ocultan detrás de todo lo que soy.
Importa:
Rodeado de cosas, no las hago menos.
Las invento, las escucho y no le doy los gustos que me deben.
Igualmente se que
si las cosas escribiesen, me escribirían poemas.
Letras -arañazos de expresión que
quizás ni siquiera lea, que quizás ni siquiera sienta; yo tampoco.
Pero no me juzguen,
¿quién podría entender a una cosa siendo uno: una cosa tan distinta, siendo uno: naturaleza creadora?

De tanto gotearles mi mente,
No mire al papel que recibe mi tinta sanguínea,
Y de golpe zarpazo, la hoja se me ha puesto a llorar.
Por lo menos:
Ahora que llueves cosa, ya no me tienes porque envidiar.


2. MI FRUTO


Te molestas,
distancia que deja crecer aire al zanco largo de tu belleza
Porque lo quieres, y la semilla es tu herramienta
Mi fruto, el que devoré y planté en mis entrañas
para que te hagas inmensa
Hechas raíz, te expandes al pubis
y no envenenas.
Careces de frente.
Olvidas a sus espaldas rancias
y no logras,
sabrás de imposible asunto, en un algún punto, en el tuyo-
Astuta mediante cordura bien disimulada,
autentica, de rostro fingido adherido a caras,
secas al alma,
amagas,
escapas de cada sombra rebelde que se refleja de ayer.
En mi espacio me libero de tu absoluta entrega buscando lo contrario,
abrazando a escondidas un deseo,
rogando que si te rascas no me hagas sangrar.



N. de la R.: Los datos biobibliográficos del autor fueron publicados en el post del día jueves 29 de octubre de 2009, al que remitimos al lector interesado.

Agustín Marcenaro
Dos Poemas




1. DE VIOLETA

Se ilumina la avenida Callao
en una aparición,
Imagen, que nace,
color de noche -
Tenías que estar ahí.


recorriendo veredas - vidrieras,
Yo
fantasma - esclavo
a tu lado,
mendigando compañía,
atorado en tus sonrisas.

Se pinta, te pinta
mi mente
de violeta,
Esa blusa que halagaba, envuelta en alas,
Me mirabas
-atento, sonriente- te admiraba.

La avenida Córdoba de fondo,
Tus pasos hondos,
Mis manos soles - tus muñecas lunas.
Las estrellas en esa bruma que no pudimos alcanzar.

Mi imagen se desvanece, me devuelve a mi lugar,
Resbalo -capricho- en mi afán de volver.
Ya intentando, estiro los brazos,
buscando abrazo:
el de tus pasos, tu violeta y tus muñecas.



2. TE CUIDÉ

Una madrugada te diste a mis piernas,
a mis caricias
de manos hambrientas,
de dedos ansiosos, de huellas fuleras.
Sin saber, sin creer, sin avisar
te empecé a cuidar.
Te cuidé del afuera, de sus risas,
y sus penas.
Te cuidé con mi prepotencia haragana
con mi inocencia frustrada
con mi huesuda conducta.
Te cuidé de aquellos,
de ellos, del resto.
Te cuidé de día, del día,
de la noche,
y de a ratos mediocres.
Te cuidé del cielo y de la tierra,
te cuidé del llanto y de la niebla,
te cuidé del frío y la penumbra,
de la tragedia y la comedia,
de mis idas y tus vueltas,
de tus pulgas y mis guerras.
Te cuidé de las cenizas,
te cuidé de las noticias,
te cuidé sin saber, sin mirar,
ni predecir,
que te cuidaba de todo,
menos de mi.







AGUSTÍN MARCENARO, poeta, artista y realizador audiovisual argentino, nacido el 24 de febrero de 1986 en Buenos Aires. Es también un activo blogger que ha creado dos blogs: Bubón Bardo y Escenas de Bohemio, sitios donde difunde buena parte de su obra. Actualmente escribe su primer libro, mientras pasea por los escenarios del under argentino recitando su poesía, varias de las cuales ya fueron publicadas en medios latinoamericanos como la revista chilena: Cinosargo. Es miembro del Staff internacional de Letra de Cambio. La Nueva Literatura de Analecta Literaria.