Miroslava Arely Rosales Vásquez

, by Mónica D. Pereiras



Miroslava Arely Rosales Vásquez
6 Poemas Inéditos




INSUMISA


Estoy en lo alto de los edificios.
Mi corazón abierto a las explosiones,
sin dominio camina por la ciudad,
así despierto a cada sensación de vuelo,
solitario en su viaje a los no-límites,
está alerta de no ser piedra,
asfalto, fango.

La música sale de mis venas,
es la sorpresa de mirarse desnuda.
Nadie conoce mis dragones.

Soy insumisa sobre las rosas muertas de la vida
y este crujir de guerras no me debilitan.


AMENAZA
        

La amenaza de las fronteras,
de los truenos y los escombros,
que se alargan con el retorno.

¿Los aviones con nuestros sueños
caerán por la persistencia
de extendidas tormentas dentro?

¿Habrán alas en las ventanas,
plumas en la ciudad, aurora
como pájaro transitando
el largo alambre de la vida?


Las amenazas de la tierra
en mí no cesan como lluvia.


LOS ENAMORADOS

Son pólvora,
tanques de meteoros adolescentes,
en una habitación de vieja madera,
desnudos en la plenitud del otro...

Se besan en el parque frente a la iglesia.
Las viejas pasan con sus velas
y dan plegarias por su juventud perdida;
ellos no miran más que sus rostros y sus cabellos.

Pueblan de flores amarillas sus esquinas
y cantan por el alba de sus jardines,
pero la muerte nunca desaparece.


EL MUCHACHO Y YO


Soy una desconocida,
la niebla en tu memoria,
la flor en tu bolsillo,
la roca, la muchacha de estaño,
la fruta que te sacia a escondidas.

Bajo tu piel,
soy un verano sin gobierno,
esa marea que trae música
y se desliza como lluvia en las noches.

Bajo tu cuerpo de estallidos,
nace la sangre que circula en mi vida.

Muchacho,
en ti leo la soledad del mundo,
la soledad de verse hormiga,
interrogante en la muchedumbre.


Muchacho,
de energías y lápidas,
sabes cuántas fronteras nos asechan.



LAMENTO

Lamento que hoy tenga un muro de madera en llamas frente a mi cara; llamo tu cuerpo en la noche con los grillos, con el invierno, con el silencio de la madrugada, larga dama que se acuesta en la ciudad y se marcha en puntillas... Lamento serte tan lejana hoy que no me llamas con fuegos artificiales en el cielo; hay ese lamento en mi corazón de niña que llora en la habitación amarilla por no palpar tu boca. Lamento este sábado de descanso: estás al otro lado de la ciudad, solitario en autopistas nocturnas, frente a panoramas que se vuelven destellos ante tus ojos de niño marino. Te llamo y lamento no encontrar luceros en mi apartamento, donde se vuelven tan lentos los pasos dentro de sus paredes agrietadas por los sismos del tiempo. El viento trae tu aroma de mar que me envuelve como sábana transparente, pero lamento que ese aroma desaparezca cuando despierto, cuando ritmos desconocidos surgen de la tierra y se fuga el sueño.


CIUDAD

La ciudad te ha de seguir
Kavafis

I

Oh, ciudad, mi ciudad,
la ciudad marginada de la clara mañana,
mi primera ventana cuando niña,
niña que vislumbraba la tristeza,
venida de las profundidades de la ciudad,
surtidora de calles que la sangre ha tatuado.

II


Hay ruidos en tus tantos hoyos,
un tráfico de años, el acero envejecido,
túnel sin luces, calles apagadas,
bestia que no se doma con la muerte.

¡oh, ciudad cuándo tu reposo!

III

Ciudad, un bulevar te cruza la calma,
con su extendido aliento de bullicio.
El deterioro anuncia el tiempo
y las balas la muerte de la aurora.

¡Eres una ciudad de brasas sin dominio!

IV

Desde su nacimiento,
las culebras, las ratas y sus pestilencias
anidan en el vientre de la ciudad.

V

No existe la ternura de la ciudad.

Si la buscas en sus arterias
hallarás en su piel de anciana abandonada
miles de guerras sin final.

Si la buscas en sus arterias
de ciudad en la punta de una aguja
hallarás solo cuerpos putrefactos.

VI

Ciudad de fábricas en busca de la aurora,
la sangre brota de tu cuerpo de cemento,
te levantas amenazada de pistolas
y cuchillos que cortan todas tus arterias.

!Ciudad, alza tus alas contra el huracán!




MIROSLAVA ARELY ROSALES VÁSQUEZ, poeta, escritora y periodista nacida en San Salvador, El Salvador, el 14 de diciembre de 1985. Licenciada en Periodismo por la Universidad de El Salvador, realizó estudios de postgrado en la Universidad de Granada. Es catedrática de la Universidad Tecnológica de El Salvador. Integra el taller literario El perro muerto desde el 2008. Trabaja en la sección cultural del importantísimo periódico digital salvadoreño ContraPunto dirigido por Juan José Dalton, el hijo de Roque Dalton, una de las principales figuras poéticas de la "Generación Comprometida" junto con Manlio Argueta. Ha sido incluida en la antología Nuevas voces femeninas salvadoreñas (2008) establecida por Manlio Argueta, una de las personalidades más prominentes de las letras hispanoamericanas y miembro del Consejo Editorial Internacional de Analecta Literaria. Miroslava Arely Rosales Vásquez es también miembro del Staff Internacional de Analecta Literaria y del Consejo de Redacción Internacional de Letra de Cambio, la Nueva Literatura de Analecta Literaria, sección donde se dan a conocer las nuevas voces literarias hispanoamericanas e hispanas.

Vladimir Amaya

, by Mónica D. Pereiras

Vladimir Amaya
Nueve Poemas



CHIRAJITO

a Karla, mi hermana.

La vida se apaga a cada instante.
Su aliento regresa a la raíz oscura
                                  de un tiempo de ceniza.

Y la vida se va, y se vuelve pregunta
en cada salón o avenida donde dejó su huella.

Porque la vida queda como vela apagada,
como niebla encendida de murciélagos y flores.

Es una canción
a la que no se le recuerda
nunca más la melodía.

Y es que la vida
se apaga a cada instante.
En nuestra propia cama
se detienen sus relojes,
al cruzarnos la calle
se desvanece de entre sus clavos.

¿Por qué no decirlo?
¿Por qué no juzgar esta tumba en el  espejo,
esta champaña de pájaros enfermos
revoloteando en la sombra?

Se apaga, se extingue
y en el rostro queda como lágrima de vasta sonrisa.
Ocurre así, tajante como la muerte.

En las bibliotecas,
en los hospitales,
en el supermercado.
En una calle oscura
la vida se apaga
como río que no lleva prisa, 
y como torrencial de aplausos negros
se escuchan bajo tierra
los labios que callan.

Se esfuma, desaparece,
es un beso que acaba de pronto
aun dejando en nuestras venas el sabor de su saliva.
Es un plato menos en el almuerzo,
un asiento más en los buses.

Y cómo detenerla,
cuándo detenerla
si cada momento que transcurre,
sucede la bruma
donde se gesta su partida.

Por qué negar esto,
si la última mirada de la abuela,
del hermano,
de aquél amigo
y la de ese payaso era la nuestra.
Por qué negar que la vida se quedó ahí, perdida,
como cuando las oraciones se quedan en la infancia.

¿Por qué no decirlo ahora?:
la vida se apaga a cada instante
y siempre se nos va el corazón, en sostenerlo.




LA VIRGEN DE LA RABIA 

(Invocación)


I


Oh, hada de la menta nocturna,
prodigio macabro en la ortografía de mi silencio,  
indaga con tus pulgares de serpiente
                  los restos del tiempo que lloro.

Inclino mi cadáver a tu corazón y viceversa,
dejo correr mi carne a tu llamarada de sal
                  sin proferir palabra alguna
                  ni reclamar para mí la harina de las estirpes.

Hoy es polvo la clorofila.
No hay nada en pie adentro de la bruma.
Nada en la pausa que otorga el invierno,
nada más que los surcos del mismo cansancio.

II

Virgen del esperma calcinado entre mis dedos,
te escucho llegar siendo el frío anillado a la puerta,
te veo llegar ausente a mi cuero 
y contigo  
el látigo llega como una mano eléctrica de lluvia.

Hoy es polvo lo que amaba
y manchas insepultas de yodo, el agua que bebía.
Lo que antes cantaba
son hoy ruinas en los reflejos de mis ojos.

III

Virgen de las ocho piernas,
hada del útero crucificado,
virgen del dolor insurrecto en la sonrisa;

tuyo es el reparto de un alud de muertos que no cesa
y tuyas las cuatro de la tarde que nunca tocan las campanas.

IV

Virgen rabiosa, fantasma de leche.
Hija de un mes vengativo de pólvora escarlata,
eres la que apuñala y besa complacida.
La que no reclama algún sentido a la derrota,
tumba abierta como sexo perfumado.

Tú, soga blanca en la respuesta de la noche,
mujer de los siete espejos,
dueña de todos los rostros y de ninguno;

Vuelve a mí la mirada de tus pechos de piedra
hoy que desde las heridas
                          me nace la soledad del mundo.



Y TE QUIERO BRUJA

Desde ahora
creo que la Tierra es plana
y es el centro del Universo.

Temo a la Santa Inquisición y a la lepra.

Creo en los castigos divinos: los terremotos
                                               las inundaciones.

La imprenta es del diablo.

Aristóteles era el diablo.

Desde ahora
creo que la Tierra es plana
y es el centro del Universo.

Quiero leche de zarigüeya para evitar los malos sueños,
dormir sobre paja por buen augurio,
vestirme de niña para que la muerte no me alcance.

Y a vos, ¡Te quiero bruja!  



LA HORA CUANDO LOS HUESOS ESTALLAN EN LAS CATEDRALES


Aquí no existen las puertas.
El corazón que se deshoja es de agua.
Se cruza el silencio con los riñones en la mano
y del codo hasta la quijada
todo es horizonte molido en la llanura.

Aquí, todo es ventana.
Las puertas no existen.
Niños sabedores
que la vida los mira tras aquellos cristales
y los espera y los acaricia y los apuñala.

En esta mirada del reloj
no hay conciencia del color ni la música
como en la fragancia de las iglesias o los burdeles.

Y hubo, y hay rumor de gaviota sin su mar bajo las alas.
Todo es esa agua que ya no queda,
que fue corazón deshojado en la mirada.

Aquí no existen las puertas como rosas a otra estancia,
pues el corazón que se deshoja
no es el calendario en donde nos perdemos
ni es el verso hilvano en el cráter de una flauta.

Aquí todo es ventana.
Toda verde desde arriba,
toda rota desde adentro.

Aquí todo es ventana.
Ver y no tocarnos,
presentirnos
monstruo de bello plumaje  a la mesa,
y de alma como piel de tejas rotas.

Aquí no existen las puertas.

Gritando es como salimos a la vida.


DENSO Y SALOBRE


Otra vez es el agua en el rostro
como tela de angustia que me lava.
Me limpia los ojos con su niebla sísmica,
me borda en el sueño una rosa de pan.

No merezco su beso de mil aguas reunidas
Porque debes saber, niña, que el agua sólo es una.

Agua
De agua es el vestido claro de las heridas.

Me convenzo sobre el agua y su misterio.
Me convenzo de su sed, que es también poesía.

Agua
Me limpia los ojos y me dibuja una sonrisa profunda
                                    como una quemada irreparable.

Sí,
me dibuja en el rostro
la amarga sonrisa de algún ahogado
que ha de llevar aún en la memoria.

                    
                                           a Luis Melgar Brizuela


DOS FOTOS CON LLUVIA


I (con flash)


* "Yo Dios, confieso que no he pecado"

Cuando llueve solo en la sombra
es porque estás durmiendo desnuda
y Dios llora.

II (sin flash pero con capturador de sonrisa)
* "De miserables"

Desde mucho antes que perdieras tus sueños húmedos,
yo ya estaba bajo la lluvia
muriéndome de sed.


TRAS LAS MARIPOSAS


Corremos tras las mariposas, amor mío,
aunque este mundo nos muerda los tobillos
                                                     si no dormimos de cabeza.

Amarte es vestir de estrella a las margaritas
y por tus lágrimas frecuentes 
sé que amarme es descuartizar gatos en las azoteas. 

Por eso no dejes de venir,
de esperarme en la estación del aceite
porque hemos forjado el árbol de nuestras iniciales
                                             en la garganta de los sueños
y todo cuanto emerge de su brea
es de nuestro amor en cada mirada tuya, regenerado.

Amor Inseparable, yo vendré a ti,
con las manos perfumadas de alas,
con la cara sucia
para que tu saliva madure en mi frente.   
Vendré con las espaldas del mundo en toda la cara
porque te amo a pesar del código de los ahorcados,
más allá de las rejas
de esta ciudad que guarda con rencor sus cicatrices.

Corramos tras las mariposas, amor mío,
tras las mariposas...
aunque todo el mundo nos diga
que se extinguieron hace cinco minutos.


DIANA


Ella pronuncia con fragancias exactas/
claveles de azúcar,
cuervos quemados en el altar/
si es que acaso llora.

Emerge de entre pétalos carnívoros
mientras mi prodigiosa nube
                             retorna a la ceniza y a la larva.

Van mis huesos ondeando en las campanas de su cadera.
Van entonces,
como una marimba muda
Como un claro telón de abismos
                 que declararon grietas    en los lienzos de la niebla.

Diana es un hermoso rostro que flota en mis manos,
e irrumpe en los círculos de la ausencia 
para hablar de no sé qué naciones,
de no sé qué sombras;
porque sus palabras no son de esta región
donde los frutos caen podridos.

Ella es el pesado péndulo que reclama mi úvula 
si no le arranco la lengua entre puñales de saliva.

Diana está hecha del alcohol de los ángeles.
Es la virgen de una lluvia inextinguible,
y mi voz testigo ciego, que busco su diamante
                                                  en la suciedad de mis entrañas.

                                                  De su tacto busco el agua delicada,
                                                  pues la sed nace letal desde sus labios.

Ella sólo es un rostro en la estática del aire.
Un día habré de recoger los pedazos de mi tos
y en ellos será su rostro como flama hiriéndome de silencios.

Un día habré de llorar alacranes
                                              cuando ya no vuelva la noche
y Diana estará ahí,
pronunciando arpas de una música azul para entierro,
y hablando de no sé qué naciones,
                   de no sé qué sombras.

***

La voz está hecha de doce puertas cerradas
de sangre a sol
y de sol a brea en un mar que no existe.

una puerta se abre al mencionar el milagro
y haces la noche, los trenes,
el viento y levantas el diluvio.

La voz no es la llave del Universo
es sólo la llave a la esperanza más tonta de la Tierra.

Y es la flor para la amada
y es la misma flor para el padre muerto.

De voces está formado el árbol donde Dios descansa
y él es otra voz
suave como el fuego en la madera
ronca como el sueño del whisky.
                            
Tiemblan  voces en el huracán de hombres agobiados,
existen voces en los años que comemos en la frente del hambre.

Esas piedras en la ciudad
son las voces que pudrió la espera
y cada voz es un laberinto de hélices
                                                 cuando se callan.

La voz está hecha de doce puertas cerradas:
cuerdas subterráneas que sólo la saliva
maquina y empuña
en el eco de las humedades  y las sombras.

Y al decir
no se sabe nada
y al decir
en su vacío se da todo.




VLADIMIR AMAYA
, Poeta nacido en San Salvador, El Salvador en 1985. Estudia el quinto año de la Licenciatura en Letras, en la Universidad de El Salvador. Es miembro fundador del Taller Literario El Perro Muerto. Es autor de la antología de poesía joven Una madrugada del siglo XXI (2010).

Gabriel Baudo

, by Mónica D. Pereiras



Gabriel Baudo
4 Poemas Inéditos





"Oh demonio implacable,
no me arrojes mas fuego..."
Las flores del mal
Baudelaire

Todo calor luz, fuego entre fuego
todo silencio entre explosivo luminar
rojo entre lo rojo, en suerte de espera
se gesta la sombra
            sed non satiata.

Llueve barro -Geometría celestina-
derrítase en alquimia -oro en orilla-
marrón deseo, latente espera
se gesta el cielo
            sed non satiata.

Así fue cuando el silencio se hizo oír
a grito estéril, lo ubicuo dividendo
en partes, tú parte Febo siniestra Selene
se gesta la noche
            sed non satiata.

¿Son los hombres anhelo en tu vientre vil Pitra,
    génesis del Caos?

Fuego entre fuego, se gesta.


DICTADO A LA RESISTENCIA.

Esquirla exquisita de cadáver, (de)generada
a nombre de la profana bisexualidad
del acto de no ser, en tanto no sea
deseo par de lo mutuo, la orquídea
                                  El vientre.

Yo traeré victoria, dirá, a toda lucha,
ajena a cobardía romántica, del hombre
que más que amase flores, material el hambre,
de sus curtidas manos, siglos de latencia ofusa.

En la noche nacerá, lumbre de lazos agitados
que el sol espera desesperanzado, solo, muerto
de plomo y filo que nos inscribe, entre tinieblas,
la esperanza del que no espera.

Esquila de mutuo cadáver exquisito, de género
o nombre profanado de aquello que sabe amarse
entre lo pastel de las flores, y la materialización
del hambre, entre lo bello y lo útil.


ALTRUISMO


El silencio irrumpe lo anoticiado, nubla cielo
el susurro, corroe la cálida brisa invernal
gira pájaro absorto, tan arriba caes.

La humedad del asfalto, 
seduce la polis de los dioses     
la ausencia de algo,
        tres veces antes de cruzar
la presencia de nada,
        en el medio del este, un niño,
 un mundo, la guerra.

La música aturde la agonía
gira pájaro absorto, tan arriba caes.  



ISLA



Tan solo diez años,
divisando un mapa argentino
libro en mano,
té ingles en la otra,
y la confusión de un niño
de tan solo diez años,
que se pregunta
por la lejanía del té.



GABRIEL BAUDO
, poeta argentino nacido en Rosario en 1985. Estudia Psicología. Participa en diferentes ciclos de poesía de su ciudad. Inédito.

Marcia Brédice

, by Mónica D. Pereiras


Marcia Brédice
4 Poemas Inéditos



 

LOS HIJOS MUERTOS


Se murieron nuestros hijos.
El moho adherido los fue cubriendo con sus
                                                                filamentos.
Pared por pared morían nuestros hijos una muerte
                                                                           misteriosa.
Encontrábamos pedazos de hijos en los huecos y en
                                                                                los zócalos.
Detrás de los libros vegetaban nuestros hijos.
Los contábamos uno a uno, olvidándonos sus
                                                                                  nombres.
Nos repartíamos su cuidado por la tarde y velábamos
                                              el sueño con hijos
dormidos entre las piernas.
Los llamábamos a gritos y ellos acudían en rodajas.
Del hueco de sus ojos salían como expulsados peces
                                                                        putrefactos
que convertíamos gustosos en espinas.
Les pintábamos tréboles en las rodillas y en las sienes
                                                                            y ellos
caían, lacerados.
Les quebrábamos los dedos para que todo lo pidiesen
y convertíamos en piedras sus bocados.
Nos asombrábamos de que aún así caminaran por los
                                                                                  corredores
y se lanzaran a la calle.
Teníamos hijos muertos en los cajones y en los
archivos.
De las canillas caían hijos muertos.
Nunca fuimos tan felices en la víspera de la muerte.
Los oíamos quebrar en llanto y balancearse en la
                                                                             azotea.
Los empujábamos al vacío para verlos desaparecer en
                                                                             el infinito abismo
juntábamos sus pedazos y en lenta, deglución, los
                                                                               digeríamos.
Les cortábamos la piel para curiosear sus vísceras.
Mutilados, seguían andando.
Quedábamos a oscuras en un cuarto lleno de hijos
                                                                                    muertos.
Nada era más placentero que verlos agonizar.
Les inventábamos cada día una nueva muerte lenta.
Los cubríamos de lodo hasta la asfixia.
Los echábamos al fuego en el invierno y ellos volvían,
mojados, tibios, desalineados.
Escribíamos sus nombres, grotescos, para
                                                                   desordenarles la memoria.
Les quitábamos la ropa para entregarlos, despojados, a
                                                                                      la vergüenza y el escarnio.
Le echábamos el humo en la cara para verlos toser y
                                                                                     caer en pulmonía.
Cerrábamos las puertas y ellos se escabullían por los
                                                                                      alféizares.
Goteando sangre no extendían la mano y nos
                                                                             mostraban la sutura.
Cuando ya, por fin, nos resignábamos a verlos nacer,
                                                                                  temblábamos espantados.
Brotaban hijos de las baldosas y los desagües.
Tapábamos con brea los huecos y las ranuras.
Nuestros hijos enraizaban, imberbes y mórbidos por
                                                                                    debajo de la casa.
La casa fue cubriéndose de hijos mutilados.
El silencio fue cubriéndose de llantos y los hijos
                                                                          trepaban
por nuestras espaldas con un lánguido gemido.
Fuimos desgarrándoles los músculos y los nervios.
En la intermitencia de la muerte acariciamos por fin
sus pómulos, muertos de miedo y de espanto.
La humedad fue envolviéndolo todo y nos quedamos,
                                                                                 absortos,
en el silencio de una casa llena de hijos muertos.


LO QUE NOS HACE PERFECTOS

Lo que nos hace perfectos
es el tintineo de los tenedores en el cajón de la cocina,
las páginas en blanco de la libreta de almacén,
el balbuceo de los semáforos,
la calle Corrientes muriendo en Santa Fe,
los clips sujetando impuestos demorados,
el agua de las alcantarillas,
la libreta de enrolamiento,
el crujir de un dedo bajando por la tecla,
las canillas,
los tendederos,
las lamparitas,
el paraguas enmudeciendo la última gota de lluvia,
el resto de comida de la noche anterior,
la hora pasados los cinco minutos,
los contenedores de basura,
la prematura aparición de una arruga,
el bolígrafo sin tinta,
la noticia,
el despilfarro,
la amalgama,
la rutina,
los adioses,
los destiempos,
las miserias,
lo que nos hace perfectos
es el aquí y el ahora,
el después y el mañana,
el levantarnos de la cama,
sonámbulos,
buscando al otro que se ha ido.

 
LO QUE NOS HACE IMPERFECTOS

Lo que nos hace imperfectos
es la usanza,
la palabra que creímos silenciar a tiempo,
a certeza de acudir intactos,
secos de llanto
a las citas imprevistas.
La imprecisión de un reloj marcando
las cuatro,
las y media.
El nombre tantas veces dicho,
las traiciones,
los consuelos,
los desvelos.
Lo que nos hace imperfectos
es la pregunta inevitable,
cotidiana,
del por qué tan solos,
del por qué tan muertos.


LA MUDA

Ella escribe el desconcierto.
Un llanto seco le empaña la pantalla.
Escribe intermitentemente
en la espesura,
en el arquitrabe,
en el friso,
en la cornisa.
Traza símbolos en los intersticios,
en las junturas,
en las grietas imposibles del lenguaje.
Magullándole al oído
un sinfín de agravios,
Licario le señala una escalera.
Ella se resiste, se turba.
Apartándole el cabello de los ojos,
le revela nuevos paisajes.
Ella avanza entre vagas siluetas.
Llagada
su lengua
la exhorta al escupitajo.
Luego se detiene
iracundo y
vuelve la vista interrogándola.
"Sácame de aquí", le dice
y enmudece.



MARCIA BRÉDICE nació en Serodino (Santa fe) el 8 de Julio de 1980. Reside en la ciudad de Rosario. Es profesora en letras, egresada de la Facultad de Humanidades y Artes, de la Universidad Nacional de Rosario en el año 2004. Actualmente se desempeña como profesora de lengua y literatura en nivel medio. Las malas Lenguas es su primera publicación, que recopila su poética.

Agustín Marcenaro

, by Mónica D. Pereiras

Agustín Marcenaro*
4 Poemas Inéditos



CON LA MIRADA


¿Vos sabes mirar con la mirada?
¿Vos sabes decir con la mirada?
¿Vos sabes pisar con la mirada?
¿Caminar?
¿Cantar?
¿Sabes callar con la mirada?
¿Sabes hundir con la mirada?
¿Podrías latir con la mirada?
¿Podrías sacar a volar una mirada con la mirada?
¿Amar?
¿Interrumpir el frío de la ciudad?
¿Vos sabes acariciar a un animal con la mirada?
¿Sabes desear con la mirada?
¿Podrías con la mirada crear un universo que diga quien sos?
¿Podrías con la mirada incendiar sentidos?
¿Podrías después con la mirada tomar las cenizas del fuego,
Y saber que eso es querer?
¿Vos podes hacer de tu mirada un océano,
donde las miradas naden, naveguen, se ahoguen?
¿Podes con las miradas?
¿Podes con los ojos tan abiertos como el sol?
¿Sabes mirar con el corazón ardiendo de pasión?
Decime que sabes mirar así
Decime que me podes mirar.



NARANJA TU PELO

Naranja tu pelo, en tu cuerpo como en el mío.

Sin embargo estoy seguro que cuando nadie lo ve,
ese naranja se vuelve cualquier color,
para burlarse, divertirse con su forma
y apuesto a que si lo acarició tomará el color de mis manos
y tu mirada combinará con ese placer
lo hará inolvidable. eterno hasta en el olvido

imagino a veces toma el color de una manzana
tu manzana, la que me ofreces al enroscarte
al ofrecerte, tu pelo
a la espera de que lo confunda con el fruto prohibido
tu pelo naranja manzana quiere que peque, que me destierres de tu paraíso
pero yo NO conozco tu pelo naranja manzana
Quizás cuando lo haga: deje de serlo.
quizás se ruborice, quizás se ponga pálido, quizás se esconda, quizás desaparezca
tu pelo naranja misterio....tu pelo, naranja
Tu pelo: fruta
te se jugosa
perfumada por tu piel
te quiero peinada por el viento
naranjas pelos volando por los cielos, entre los edificios de la ciudad,
entre las narices del asfalto, entre la luna y sus estrellas
pelos naranjas voladores, salvadores, fuertes, tiernos, diferentes
podría nadar en ellos, que me den aire, me alimenten, me sostengan,
 pelos naranjas donde jugar a ser mortal
Dile a tu pelo que es naranja,
Que es de cualquier color,
dile que nos parecemos mucho,
dile de vos y vos
y dile
lo que
te digo
tu pelo naranja podría ser yo.


 

EL PIRATA

Quizás el pirata un día:
se tire a nadar,
busque el agua,
se convierta en pez,
nade por las profundidades oscuras hasta encontrarse con él mismo.

Quizás beba su magia y se envenene,
quizás su canto desafine más que sus poemas,
tal vez un día salga a saltar una ola
y en ese momento inesperado:
lo rapte una gaviota,
lo lleve al cielo,
lo pinte de celeste,
le convide la luz del sol,
lo limpie entre las nubes
y le diga con labios de princesa prisionera:
"aquí estoy pirata condenado al mar,
aquí estoy, para enseñarte las estrellas"


NI EN MIS SUEÑOS

Te soltaste de algún sonido feliz
Volaste espacio melancolía
Acariciando sonrisas de "down with my baby"
Pudiste aterrizar en cualquier parte del bar
Pero fuiste a parar a mi estanque/yo
Que Cruzando hilos de pensamientos/ríos
Entendía que un ángel no sabría nadar.
Y me late, importa
si acudiste a mi vals de ojos cristal dolido
para no saber que decir, ni como sentir.
Apañaste tu hipocresía con total seguridad
Sabiendo que de tu orgullo depende tu bienestar.
Ahora te veo caminar para adelante
y no me escuchas mirar que la salida puede que no esté más
Cuido de mí, porque se que algún día me seré infiel
Y debo estar insano y descansado de toda costumbre
Me hago cargo de hacer latir un corazón-calavera
que rueda y pilotea este conjunto de recuerdos huesudos.
Otra vez solo, soy mis modos -forma de ventilador-
Girando al máximo para ver si te despeino.




* Los datos biobibliográficos del autor puede el lector interesado consultarlos en nuestro post del día ueves 29 de octubre de 2009.

Soledad González

, by Mónica D. Pereiras

Soledad González
20 Poemas Éditos
y 12 Poemas Inéditos




De: Cavilaciones puercas (2009)


COMO EN LA RADIO


Deja de extenuarse.
Arroja parte de su ropa al río, invierte en actividad,
abre el cobertizo para los animales, ejercita las pantorrillas.
Camina sobre la hierba crispada por el otoño.
No está buscando respuestas, sólo escucha la radio.
Adentro del cobertizo el mundo parece caliente, pero tumultuoso.
Afuera, ni siquiera los incendios apagan el frío.
Sabe que sus manos llegaron a la edad madura y que el amor se enrarece.
Vienen otros, detrás suyo, horizontes y estaciones.
Sólo salir un rato. Después música, después ruido.
Como la radio.


MIS SENTIMIENTOS

He sentido el poder deseante del que no está,
el absorbente del que se diluye,
la implacable irradiación del que se sustituye.
Otra cosa.
Me miro en la situación. No logro frotar mi espalda
sobre lo echado de menos.
Me arrojaría en estos brazos porque adoro arrojarme.
Salgo de mí (puntos suspensivos) vuelvo a mecerme en esta aparición.
Soy yo.
Es de repente, en la tenue sensación de este amor,
otra vez, que aparecen lo  inmóvil, cada final de año
y el estado mineral de mis sentimientos.
Todo está ahí, entre párpados y en los pliegues de tu ropa.


LA SUBIDA


Hay un tiempo en el que uno espera que las cosas se ordenen
Que vuelvan al orden que ya conocen
Pero no sucede
El orden busca otra cosa, se aburre de sí
Otro cause. Este no
El mundo es una porquería. Pakistán, Afganistán arden
A 40 Km. las montañas arden
La casa de la sequía  y de algún estúpido está cerca. Somos vecinos
Digamos que las cosas no han mejorado
Siguen su curso. Se aquietan
Estoy en el lado/esperando mi
El lado que retumba/en si
La cabeza montaña/recostada
En ella/silencio
En sus piernas/corazón
No hubo una lengua/así
Buscando/
Fotografía/lugares
Entre tanto se mantiene/atrás adelante
Como montaña corazón/en el mismo lado
Esperame/


NO DEBERÍAMOS DEJAR QUE OTROS SE INCENDIEN EN NUESTRO LUGAR
Despierta en su pecho un dueño.
Atiza aquí, apaga allá. Hace sonar un viento que reverbera.
La identidad, de paso por ahí, lo demora.
Que estés, que no mueras, escucha esto,
sin dejar de extrañar,
sin comprender mi forma atómica.
En la fascinación de este eco
reverdece también un remolino.
Tu debilidad atraviesa dinteles,
despeja cerrojos, y despeina los senderos
que esperaban su turno.
Los pasos se ensanchan.
No sabemos dónde nos lleva el instinto.
¿Es lo que los humanos llaman intuición?
No deberíamos dejar que otros se incendien en nuestro lugar,
pero todo vuela.
Voy a  asirme de esta forma
el mayor tiempo que pueda.
Mientras tanto mi anatomía se organiza,
los senderos se orientan:
éstos que iban paralelos y aquellos que se cruzan.
Incluso hoy, frente a un plato de comida,
me siento una línea de puntos.


ADEMÁS

Desconoce y avanza. Cuando encuentra un lugar seco,
 se humedece y sus pies chapotean.
Ya no siguen una línea ni un ritmo.
Espectan en la colina y arrastran tierra.
Una huella es más que un recuerdo.
Un surco, activa la herida, llama a las cicatrices.
Los ojos, beben el agua de estanque para el caballo y el pájaro.
Los que cuidan las señales, leen en el vientre
el calor de lo que se cuece y madura.
Sin que lo notes, arrastran las secreciones que empujan tu pupila.


TRÁFICO

Al fin llega un costado
donde almacenarse junto a los granos.
La felicidad cruje como cubitos de hielo
eyectados de la cubetera.
"No sé si esto va hacia  atrás o adelante."
"No sé si hay que enfriar o descongelar."
En los supermercados todo es artificial.
Pero las luces ayudan como en el parking.
No deberíamos dejar que el pasado y el presente
 se suspendan.
-Perdón,  me han sorprendido en la intersección.
"Que no nos expliques, por favor"
gritan los pasajeros.
"Yo muero de nostalgia por lo que ya no será"
se lamenta el conductor del minibus.


PARTÍCULAS

En la vidriera veo vísceras. Es un sueño extraño.
Maquinaria y colágeno.
Todo a un precio razonable.
Pero cuando  atravieso paredes,
protejo mi cabeza y entro en
habitaciones amatorias y oscuras.
...
Y ninguna llave sirve
porque las paredes no tienen cerraduras.
Se entra y se sale así, cuidando la cabeza.
Nadando con los pies.
Así, al fin, me he encontrado.


TU PELO

Recuérdalo, cuando resueñes palabras que no existan,
voy a lamerte por completo.
Voy a limpiarte y pegarme a tu pelo.
Ahora tus palabras me son tan familiares
que no me sueltan (amamos la repetición y el "deja vu").
Sin embargo te lo digo, cuando perviertas mi lengua,
tendré que llenarme de ti,
y aparecer siendo  otra.


VAMOS EN ESA DIRECCIÓN

Se fue el verano, quedó esta tristeza.
Va y viene.
Se estira el misterio sobre la mesa.
En este corazón trota un caballito.
Praderas extrañas.
El clima parece selvático.
Nuestra respiración calienta.
Arden las estrellas, suenan las piedras.
En este río se arrulla el futuro.
Mojemos nuestros pies y que beba el caballito.
Adiós, adiós, saluda una mano,
entre cañas y plumeritos.
Quise decir quédate conmigo.
Otra vez la melancolía.
No tiene cara pero huele a tierra mojada y a pasto
Tenemos un largo camino ¿no es cierto?
Vamos en esa dirección vadeando el río
y tus manos, allá lejos.


PECES

Las ráfagas de un amor.
Silencio discontinuo.
Algunos intentan pequeños movimientos.
Unos abren sus casas, otros sus corazones.
Fiesta de cumpleaños, comida, invitados y jardín rastrillado.
Al terminar el día insinúa su cabellera
Algunos almirantes mueren en la marina,
pasan días equivocados en la tierra y
el mar se les escapa cada mañana..
Algo se pierde en tus líneas
Quisiera protegerte.
Tengo marcas en todo el cuerpo,
los ojos se abren para llorar y
las manos para buscar peces.


VIERNES 18-04-08 AEROPARQUE

Las jerarquías en un vuelo son aberrantes
Qué clase de hombre es éste?
Y adónde pertenece?
Con sus zapatos azules de taco antiguo,
se cuelga una llave en su cuello y es rubia, la comandante.
Nosotros hemos pasado un día en espera,
rogando a los empleados que nos ayuden.
Y ellos comiendo de nosotros hasta pedir una soga para colgarse.
Afuera el humo ha cubierto la ciudad por completo.
Yo pensé que los pobres quemarían los campos
por el odio que sienten ante la abundancia de los ricos.
Pero no, son  los mismos dueños de las hectáreas que nos fumigan,
mientras la presidenta de la nación sacude sus  polleras
y allá en la reunión de reconciliación un vocero advierte
"el secretario no estaba invitado pero no se lo puede echar".
Lucha cuerpo a cuerpo entre los gladiadores.
El problema es que todo esto no conduce a ninguna parte.
Lucha y efectos. Necesitamos un buen toro o una vaca
que se ponga a pastar, que rumee en nuestras cabezas
y nos asimile  a un universo de estiércol y retoños,
retoños y abono, abono y menos prisa por terminar con el enemigo.
Los dineros de la pareja presidencial apestan y sus discursos
hieren cualquier sentido de realidad, madre.


VIDA MÍA

Si pudiera te abofetearía cien veces.
Cien veces cien veces.
Hasta no tener fuerza, hasta sacarme ampollas en las manos.
Si pudiera no te lo diría, te lo daría por escrito en la pared de tu casa.
Estúpido, estúpido, estúpido para que lo leas y lo leas.
No siento compasión por nadie. A veces por mí. Pero trato de sacudirme.
Porque la literatura es asquerosa, el cine pornográfico y el teatro impotente.
Como la mayoría de los sucesos.
Tengo algunos santos. Estoicos, animistas y sensuales a su manera.
Viejos lobos y zorras que alinean mis sentimientos. La manada.
Me mantienen alerta, puedo abrirme un camino en la nieve.
Aullar o meter la cola entre las patas y desaparecer sobre el fino hielo.
Esa es mi destreza, querido. (El precio es inmenso.)


ODISEA

Tu herida era más grande que la mía
Era abismal
Me llamaba desde el otro lado del mar
Me llamaba
Nunca cerraba
Y sus sonidos eran diferentes
A veces tenues
A veces mudos
Mi corazón se achicaba
Y volvía  a sentir el aire
-vida mía-
Tu barco se acercaba y partía
Era intermitente
Como la  aparición de ángeles con fanfarreas
Era el misterio
El remolino de todos mis sentimientos
Yo, a veces, me sentaba y pensaba
(intentaba buscar una imagen, no venía)
Nada entraba ni salía de esta sensación
Solamente, a veces, el sueño.


PAMPA DEL INFIERNO

En el Chaco viven las Pampas del Infierno.
Nuestra presidenta no entra allí
porque hay una muñeca, atada  a la parrilla de un camión,
con su misma cara. La rodean mariposas y pequeños insectos
estampados en la finísima rejilla.
(La brujería asusta, la mentira tranquiliza a Macbeth.)
La comida escasea y ellos miran por televisión:
el partido, la patria, el baldado y la baba.
La tela es resistente.
En las Pampas del Infierno, susurran los juncos
y algunos esperan... vaya a saber qué


TARDE EN JUJUY

Liliana Herrero
arrima  a esta reunión
su deseante sintaxis animista.
Abre aquí un escalón extraño
que comunica con el interior
y el páramo.
Nosotros podemos callar, porque ella
nos habla desde
ese lugar
lleno de  impresiones.
La materia del alma
trota y ojetea en el río
Con ojos de garza
vuelve su cara  al paisaje.
Al fin nuestras entrevisiones
abrazan el fugitivo signo, sin imágenes
y con rugosos sonidos.

BEBE AQUÍ

Animal errante bebe aquí
en el tiempo que atrapa
el salto que no acaba
Como la última hora
En todos los brazos
Como sintiendo
Como el olfato
que esconde
una fecha perdida
en un humor futuro
Allí van
Aquí aparece
Se anima
Un paisaje lunar
Lleno de ti


VENUS EN MI PLATO

Me gustan
tus ojos de murciélago
tu piel de aceituna
tus uñas sucias
tu manera de pararte
de apretar los labios
tus silencios
tus tartamudeos
tu tacto
tu forma de estar
tu silueta masculina
tu vista selectiva
tu oído musical
tu escucha natural
tu desorden
tu animal de corral
tu deseo
tu paseo por mí
tu orilleo
en mis cosas
tus pies extraños
Me gusta tu boca
tu pasión de aldea
tu tracción religiosa
Me gusta
lo que no me das,
lo que ya no pedís,
lo que añorás de mí
y lo que me robás.


PENUMBRALES

Dice de sí
"No soy bueno par estas cosas"
Aparece
Y se presenta haciendo un paso atrás
Como si tuviera que contenerse
Es un umbral, un lugar que conoce
"¿Qué cosas?" le pregunta la mano que lo toma por el cuello
Y lo hace entrar
"Estas cosas..." pero ya el tiempo se lleva las palabras
Y está adentro de la casa y el cuerpo que esperaba.


VORAZ

Este niño se ha comido un plato lleno de dientes.
"Qué gustos aberrantes", atina a decir una mujer mayor vestida como abuela.
"Tengo la infancia, la desnudez y el apetito a mi favor", piensa el niño.
Sus ojos y sus encías brillan en la cocina muy limpia que los separa de la noche.


MUROS

Atrás quedaron los revestimientos,
algunos adhesivos, pegamentos...
Los muros al desnudo
le provocan ganas de tirarse contra ellos
hasta rasparse y lastimarse la piel.
"He vivido en esta casa muchos años..."
Uno se pregunta qué guardan las paredes.
Las paredes responden: Nada.
El decorado imantado de una familia
yace en el contenedor


De: Antes Que Yo (Inédito)


DICE VIENTO


Su cuerpo ahora se me antoja sinuoso,
como esquilmado,
con todo sus poros abiertos pero secos,
agotado en su extensión y tumbado arriba,
mío.

Primero fue filoso y esquilado,
lábil y lubricado,
una mantaraya, liso, embebido en fluidos,
preparado.

Silencio acuático, fondo de lodo.
Se recuesta a su lado
un mundo abigarrado y melindroso
que arrastran  medusas y cochinos
con la voz empapada y el ronquido escurrido.

Bebo en su boca
una ciénaga abierta entre los labios
y el reptil  entre dientes da un chasquido,
no duerme de verdad,
resopla, dice viento, echa un silbido.


CORALES


no soy vieja ni joven
ser humano
género humano
en equilibrio precario
¿dónde?
la línea del horizonte tambalea imperceptible
femenino soy
el lugar es bucear
y parpadeo
todas las superficies en un segundo podrían borrarse
¿qué quedaría?
marea
recuerdos
la finísima cavidad de los corales


CÁRMINES

Sigiloso, 
buscando en  las aguas su río.
Pasa noches en el mundo
sobando su boca. (shhh cabeza en ombligo).

Tres partes de su cuerpo son de agua.
Sobrevive al estrago,
marea desatada.
Entre sus aguas y el mar un segundo de piel
se eriza y arremete
sin prisa
su mano temblorosa y ligera
no toca ya las aguas,
no distingo su risa.
Apenas arremete se retoba.

Cármines, el profeta (un viejo borracho)
con su perro negruzco y ladino
me sentencia no pierdas los zapatos en el viaje (¿Qué?)
 yo sigo.


CON LOS CODOS


Es calvo y está solo.
Su mirada fugitiva
sin embargo intimida a todos.

Ha escrito muchos libros
Por eso algunos piensan que él ya debería estar muerto.

Espera algo.
Permanece, sin posar la vista mucho tiempo.

Aúlla y frota con los codos su mesa de trabajo.
Las palabras lo acucian lo distraen lo calman.
Después,
espera.


EJERCICIOS


ejercicio1: el presagio
No hay culpables en las cosas hechas por amor.
2: la visión de las cosas
Ninguna cosa ocupa nunca un lugar exacto. Sólo los recuerdos.
3: el legado
¿Podré dejar mi historia en ningún camino?
4: la inquietud
No duermas en ese umbral...  hay sueños que son más reales que la vida misma.
5: el misterio
Cuando seas viejo sabrás quien soy.  Mientras tanto no busques mi rostro... te volverías melancólico y torpe como el sonámbulo.
6: el desencuentro
La mirada del actor solitario hace un paneo escrutando esa masa humana y oscura que es el público.
7: la búsqueda
En la cara del actor se insinúa una sonrisa.
8, 9 y 10: el estado de las cosas
un incendiario ha perdido el equilibrio y la calma, mata a su amante y se inmola. ¿Porqué? (vuelva al ejercicio1)


ARREBATO

sumido en el terreno vertical
del latido, del suelo del oído, de la sed
sordo
la sangre en los pelos en la piel
la mano entre el latido y en la sed
el salto en el pelo muerde el pelo
perfora la carne
 y ve en el reflejo el bosque quieto
que cae
sobre su sien


TRENES

¿De quién sueñas cuando sueñas?
Sueño con una mano
que aplasta mi boca
ocupa mi boca
Sueño
pájaros que caen muertos
muertos con una suave
inclinación
en sus cuellos
caen y golpean
Sueño
cables que
cruzan sobre mi vista aérea
un hombre que hace gestos simiescos
en medio de la vía
el tren que se detiene
Sueño
el arrepentimiento de los padres
unos idiotas
aferrados a algo
Sueño
una mujer
que sostiene sus senos
los roza y los ofrece
Sueño
dientes chirriando
uno que es abandonado
el tren que reparte
la verde línea humedecida
damascos acariciados
el simio que se aleja
por pasarelas
la lentitud de los techos
Sueño
una mano en mi boca
los ojos abatidos
lo demás cercano
Sueño
el tren que entra en estación
andén número 4


ESTO SOY

Yo puedo repararlo todo.
Puedo, si quiero, disecar una parte de mi cuerpo
y hacer que brille, por encima de todo lo demás.
Pero le prometí a mi padre que no lloraría delante de ninguno.

Yo le dije a mi padre:
esto soy.


NOSOTROS



Nosotros amamos.
Nos movimos hacia el oeste.
Regresamos.
Nos acusaron de desarraigo.
Sentimos el estómago hueco, las babas, la jauría.
Ofendimos a un grupo de ancianos.
Nos peleamos.
Conocimos la venganza, el deseo de dañar, nos dañamos.
Fruncimos el ceño
Nos ofrecimos como cuerpos vacíos.
Nos dieron de comer.
Comieron de nosotros.
Nos dejamos compadecer compadecimos.
Aprendimos  la piedad de ojos prestados.
Lavamos la ropa que llevamos.
Nos dejamos vestir.
Fuimos odiosos.
Nos sentimos exhaustos.
Huimos.
Seducimos a un verdugo por temor.
Escapamos.
Cruzamos un río caudaloso.
Nos echamos.
Un perro vino a lamernos los pies.
Nosotros vimos al perro.
Nos encariñamos con él.
Y supimos que nuestra familia
ya no tocaría nuestra frente.


UNA TARDE MARINA



El olor al bronceador.
Las papilas dilatadas,
a todo eso me refiero.
A todo eso.
A todo eso, me refiero.
Él, un luchador (decidido a ser el centro, el blanco, el centro y el blanco de la tarde).
Ella, avanza, impenetrable.
Ella, avanza.
Él avanza también.
Imagina el escalón.
Ella, nada.
Y él, el centro.
Quisiera violines en cabalgata.

PRIMER MOVIMIENTO


Esquive, ella.
Confianza abusiva, él.
Escondite y huida, ella.
Estrategia del avestruz, él.
Ella se llama Úrsula. "¿Sabe dónde hacer una fotocopia láser en la zona?", le está preguntando.
Él casi no levanta la vista ahora. "Al lado del consulado italiano."
Ella sabe.
Él escribe el nombre de ella como para jugar y poseerlo.
Úrsula. Ella Úrsula.

SEGUNDO

Ella voltea, dice gracias.
Él quisiera escupirle, arrastrarla, hacerle sangrar las rodillas, ensuciarle la cara y verla llorar.
No dice nada, su esófago habla.
Úrsula lleva una foto con sus amigas, todas de pelo largo y sonriendo en un lugar nevado, la cima más alta.
Es joven. Desde chica le gustan los hombres beligerantes.
Decidida a golpear.
Úrsula escucha trompetas, no violines. Trompetas como escaladores de montañas.
Él resopla con esófago y faringe y se calla en garganta.
Octavio. Él se llama Octavio, porque nació en el octavo mes. Agosto, el mes de los vientos, (podría haberse llamado Alicio). En una ciudad dormitorio patagónica. Un nacimiento y una infancia agrestes, rodeado de lugares vacíos.
Úrsula dice "Octavio, ¿dónde hacen fotocopias láser?"
Octavio está limpiando unos lentes de sol con aumento, limpia unos lentes de sol con aumento, y hay una foto en blanco y negro de su familia delante suyo.
"Al lado del consulado italiano".
 Tres
Ella bate la foto como abanico, la muestra y la esconde mientras la boca se estira entre los dientes.
Él mira a través de los vidrios oscuros con aumento, mira sin calzarse los lentes. Primero hacia arriba, después hacia adelante, en la cara y el cuello de Úrsula.
Ella dice que necesita unos lentes de sol. Le muestra la foto: "mi viaje de egresada".
Él se adelanta, tres pasos, sale de detrás del mostrador, toma la foto, deja los lentes.
Ella se pone los lentes y se mira al espejito.
La nieve, Úrsula con gorro y guantes, el cielo abierto, un lugar agreste. Octavio: "El sur".
Mira el cielo otra vez. Mira a Úrsula, riéndose, los brazos como lanzados.
- ¿Octavio?
Octavio quisiera golpear.
- ¿Octavio?
- ¿Qué pasa?
Úrsula con los anteojos de sol lo llama.




SOLEDAD GONZÁLEZ poeta argentina nacida en la provincia de Córdoba en 1970. Es Traductora Pública de Francés y Licenciada y Profesora en Lengua y Literatura Francesa por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC); dedicada a la escritura, la docencia y la realización teatral. Una de las fundadoras de El Cíclope, espacio de producción en el campo de las artes visuales y narrativas; y editora de la revista de artes escénicas el Apuntador, entre 2000 y 2002. Entre sus obras para teatro, se cuentan: Aire Líquido, Cuerpos de hielo, Elsa y Anita,  Sarco, Las noches del ciervo rojo, Humus, La balsa de la medusa, Silencio, una historia con tres hombres solos. Ha recibido diversos galardones como el premio del Concurso Versiones del Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) por La luna (2005); el del Concurso de monólogos "Solos y solas" del Centro Cultural España-Córdoba por Ana María, estuve pensando a pesar mío (2004); la selección y  publicación  de Gilde por la editorial Tablado Iberoamericano (México, 2001). Como así también, ha sido distinguida con becas de perfeccionamiento otorgadas por la Sociedad de Autores de México, el Ministerio de Cultura de Francia, la Secretaría de Cultura Argentina, el Instituto Nacional del Teatro, la Fundación Antorchas y el Fondo Nacional de las Artes.  Participó con textos poéticos del evento "Textos no dramatúrgicos de Dramaturgos", Festival de Teatro del Centro Cultural Ricardo Rojas, UBA, 2002. En 2009, publica su primer libro de poesía Cavilaciones puercas. Docente de Dramaturgia en Jujuy y Córdoba, como capacitadora del Instituto Nacional del Teatro. Actualmente es docente de nivel medio; coordina el Programa de Posgrado de Formación en Dramaturgia de la Facultad de Filosofía y Humanidades; participa del proyecto de investigación "Pensamiento, experiencia y apropiación: caminos para  abordar algunas cuestiones en arte", en la UNC. Y participa de dos grupos de dramaturgos que ejercitan la escritura y producción colectiva, con Eduardo Rivetto y Diego López, en Córdoba; y con Gabriel Fernández Chapo (Capital Fed.) y Leonel Giacometto (Rosario).

Daniel Pérez Küchmeister

, by Mónica D. Pereiras



Daniel Pérez Küchmeister
Seis Poemas


 

LOS BASTONES

se han ido los ojos
la deriva quedó arrinconada en el alma
con el sabor de las sillas vacías
la eternidad desdibujada por la pluma
que abrió la boca en venganza
y mordió los horizontes
se han ido los ojos
que miraban absortos la preñez del siglo
un cuadro que figuraba ser lo que no era
y parecía otra cosa
las cosas que cayeron al pozo del aljibe
y contaminaron las aguas
cierta incertidumbre
las caras trabajadas por el formón de las desgracias
se han ido los ojos
y nos avergüenzan los bastones
pedimos limosnas de amor en nuestros actos
se han ido los ojos
vergüenza
los bastones


MARÍA ES UN PAISAJE


el hombre flaco pensó en los volcanes
maría tenía dos inmensos pechos en actividad
y lunas crecientes sobre las mareas del sexo
lobos marineros adormecidos en las rocas de la pelvis
y en los acantilados de su cabellera
nidificaban gaviotas reidoras entre soles
y racimos de helechos o dudas
y cuando la marea le bajaba se veía brillar
el encarnado axor de los arrecifes de coral
sobre su lecho
o imponentes saltos de agua
y la paleta de dios en el arco iris

el hombre flaco pensó impostando la voz
en los apetitos inferiores de maría
y en sus ojos como dos pueblitos pequeños pero hermosos
con callecitas angostas llenas de sauces
y casitas de adobe con techos de paja
y olor a tranquilidad flotando en las babas del viento
entre los senderos de montañas que recordaban
el camino perdido de los antepasados indígenas

el hombre flaco quería regalarle una flor
un ramo de verbenas y rosas o colibríes
pero con sus ahorros compró un terrenito
aromado por orquídeas
entre el mar y los volcanes
y se quedó a vivir para siempre
en el ombligo de maría.


NINGÚN BARCO


hay dos espadas colgando de la pared
unos cuantos sombreros apilados
un par de medias destilando mi fragancia
hay un cuadro donde dos personas se toman las manos
hace siglos que no se sueltan

les tengo envidia / ancha envidia
mar de envidia / océanos de envidia

y ningún barco


PEDIDO DE DESPEDIDA



Con las manos me quito restos de la noche
que quedaron adheridos a mi piel,
amanece y gotea mi carne sobre el fuego,
el chirriar rompe el silencio,
el silencio ha roto tuétanos en la noche,
pasa suelta una paloma de horizonte,
la saeta misionera de la luz,
el hombre arroja a la graciosa mensajera
latas de tomates y otras conservas,
le quema los ojos con un cigarro,
el chirriar rompe el silencio,
el agua del ojo hierve
y la mirada gotea sobre el fuego
todo lo visto,
la grasa deja una mancha oleosa en el suelo,
mis pies descalzos resbalan en ella,
abren una grieta en la espuma de la rosa,
la concentración fatiga,
dejo para mañana lo que hoy no me sobra,
qué tienen tus manos
que cuando pronuncias la palabra adiós
me clavan espinas,
esto no es sangre,
esto habita la duda del cuello
ante la horca,
blasfeman sancho,
pican tu rostro,
alguien acapara llantos para cuando el desierto,
me tiembla el pecho,
una fría desazón se articula en las heridas,
gotea la carne sobre el fuego,
el chirriar rompe el silencio,
el agua del ojo finge la mirada,
me queda esta ilusión,
de vez en cuando
me asalta un sueño,
de vez en cuando una humareda
dentro de un calabozo,
de vez en cuando una antorcha
pariéndote en la boca un beso,
no hay nada que te amedrente
ni siquiera esa iguana fría
que pasea por tu lengua como un gusano verde
pero reptílico,
el arrastrar el alma de la paloma herida,
que si te vas te vas,
quién mencionó lo perpetuo,
si es que estamos sentados al abrigo
de una pizza fría,
y esto no es comida chatarra,
hay gente que se está comiendo los tornillos
y las chapas de su propio rancho,
quién divinizó la miseria
y los empalmes
y los gallitos de oro colgando de las cadenas
y los gallitos negros en los tejados
y el popohipo,
los bises,
los abrazos,
te aclamo con el clamor del cuerpo,
anoche una mujer estalló en mis caderas,
no has visto sus pedazos al entrar en casa,
estaban por el comedor,
estampados en el vidrio
y entre los restos
de la comida de ayer,
la pizza fría,
no has visto,
esa mujer se llamaba gloria
y dormía con las luces encendidas
para no descansar,
para morir en los silencios oscuros
de los popohipos
que blasfeman o ignoran las advertencias
como las polillas del hueso,
ahora vienen a verme los vivos,
me dan asco,
sus rostros hipócritas,
sus nombres hipócritas,
sus vidas hipócritas,
me dan asco
y náuseas y vómitos los vivos,
entiendan los silencios,
escuchen lo que callan,
lo que esconden de la vista, del oído,
yo estoy
montado en la cisterna del patio y observo los limones,
alguien tendrá que hacerse cargo del mundo,
no podemos estar dando vueltas y vueltas
como pelotudos,
alguien tendrá que hacerse cargo del mundo,
alguien que no sea Bush,
ni Bin Laden,
ni el sistema capitalista,
ni esa monarquía comunista,
alguien tiene que venir,
estoy tan solo,
mirando los limones,
que se me pudren los pies en las lágrimas caídas,
alguien tiene que venir,
estoy tan triste,
que me aplauden,
aplauden la tristeza
del tipo que está solo y triste,
triste y solo,
solo,
cuando ya no queda nadie
y nadie se ha ido
entiendan lo que hablo,
hablo
del hablar y del silencio,
del hablar con migo,
y del silencio con todos,
hay una pájara pinta en la enramada
gatiyo, gatiyo,
¡pum! a la píntara pájara que cae muerta,
¡pum! a la píjara pinta, muerta,
búsquenme un silencio,
acrobático y efímero,
algo delicado,
no caótico,
un silencio
al doblar la esquina,
en el agua sucia del cordón de mil veredas,
búsquenme un silencio,
por favor
cósanme la boca.


PUEDO PERDERTE MUJER



Puedo perderte mujer,
mi casa está llena de montañas,
en sus cuevas habito.

Mi único remedio es la poesía,
ilegal y amurallada,
borrada del vademécum
junto con el pájaro que canta y agoniza,
la espina en el pecho y la sangre,
roja, carmín, púrpura burbujeante,
la poesía es un trapo
donde augusto se limpia los pies
cuando vuelve de la calle.

Alguien te lo recordará en mitad del cuerpo,
allí donde tampoco quedan las palabras,
donde queman una vida para hacer un reloj de cenizas,
allí donde ocultan el fuego,
puedo perderte mujer,
mi casa está llena de montañas,
en sus cuevas
habito.


RESTOS


el carro pasa
dos niños corren tras el carro que pasa
el carro anda
según los designios del señor
del tipo
del tipo que apura el látigo
sobre los despojos de un animal
que alguna vez creyó en esperanzas
y ahora es esclavo del dios del carro
como los niños
que corren tras el carro
y rompen las bolsas con uñas de acero
y hurgan los restos de la sociedad
con el desprecio en los ojos
en las manos
en la lengua que intenta pintarle un sabor al pan
sucio de fideos y gel lubricante

los niños miran el cielo
y no ven nada
los niños tienen un cielo de chapas
con luna de cartón
un carbón orgulloso de creerse chocolate

los niños revisan las bolsas con manos de guerra
con ojos y alma de niños hambrientos
y separan la basura
ponen de un lado la basura
y del otro lado la basura menos basura
y la basura menos basura se trepa al carro
y la basura menos basura se tapa la nariz
y se sumerge en el guiso
y la cuchara vencida la rescata
y la guarda en cofrecitos
la acuna en la cama del estómago
y la sangre desparrama la basura menos basura
por los cuerpecitos de los niños

el carro pasa
dos niños corren tras el carro que pasa
el carro anda
según los designios del señor...
del tipo
del tipo que apura el látigo
sobre los despojos de un animal
que alguna vez
creyó en esperanzas




DANIEL PÉREZ KÜCHMEISTER
, poeta argentino nacido en Rosario en 1971. Participó en el IX Festival Internacional de Poesía de Rosario en 2001. Poemas suyos fueron publicados en diversas antologías entre ellas Los que siguen (2002). Su libro Puerto de los cangrejos (2003) obtuvo el segundo premio del Concurso Municipal de Poesía Felipe Aldana de ese año.

Sonia Elizabeth Torres Holguín

, by Mónica D. Pereiras

Sonia Elizabeth Torres Holguín
Dos Cuentos Inéditos


 
ENEMIGA

Una noche de febrero peculiarmente caluroso, mi esposo y yo nos preparábamos para dormir, solo faltaba apagar la luz, de pronto el se percató de una mosca en el techo, no me dijo nada, tomó una blusa (mía por cierto), abrió la ventana e intentó de todas formas sacarla de ahí, la mosca solo se movía de lugar, no podía golpearla , ni hacer que fuera hacia la ventana, parecía desesperado, movía la blusa, la mosca volaba y de pronto, estaba parada junto a mi, ella no tenia miedo alguno, Héctor volvía a acercarse, el proceso se repetía, la mosca volaba, se perdía, cinco segundos aparecía volando frente a su nariz, con la mano la ahuyentaba, pero no desistía,

— "Vente ya a dormir, mañana la sacamos"

Pero desesperado continuó hasta el cansancio, en algún momento tuvo que apagar la luz y dormirse. Esa noche fue tranquila, tanto que ni el canto de los grillos se escuchaba.

Así pasaron tres noches y a punto de dormirnos: La misma mosca se presenta, hacía burla a su enemigo, volaba y zumbaba en sus oídos, de súbito el vengador se levantó a prender la luz y a pesar de lo encandilada que estaba me fue imposible ignorar su furia , ? Pobre mosca ? pensé, jamás había visto ese odio en sus ojos.

— Ahora si voy a matar a ese engendro a ver si no me deja dormir.

El proceso se repitió, ella lo ignoraba, volaba y se perdía, aparecía, volaba frente a sus ojos, volvía a perderse y el de nuevo enloquecía, no me escuchaba no quería volver a la cama, entonces quise participar en sacar a la mosca para poder dormir pero Héctor no lo permitió, me dijo: ? Esto es entre ella y yo ? y no pude evitar soltar una carcajada que duro muy pocos segundos pues ante una mirada tan mordaz cualquiera deja de ser bufón, pasó toda la noche y casi al llegar la mañana la mosca desapareció, trate de convencerlo que la mosca se había ido; Incrédulo y desafiante se fue a la cama, fingía dormir y entre abría los ojos para engañarla, pues estaba convencido que en algún lugar del cuarto esa molesta mosca se escondía aprovechando su diminuto tamaño, no supe si en verdad durmió pero a la mañana siguiente lo primero que me dijo fue:

— Mírala que te dije, si aquí esta, nunca se fue, esta desafiándome, volando en círculos, fingiré que no la he visto y cuando piense que ya no podré hacerle daño, entonces sabrá quien soy ?.

— Pero si es una simple mosca ¿cómo va ella a desafiarte.

— Hay Macaria que ingenua eres, tu no la conoces.

Quise reírme pero al mismo tiempo me invadió la preocupación, el estaba yendo demasiado lejos, estaba personalizando a la mosca lo único que faltaba era ponerle un nombre.

Me fui a trabajar y cuando volví, El cuarto estaba tapizado de hule para forrar cuadernos,

— ¡¿Pero qué es todo esto!?, le dije

— Es que tu no sabes, no la has visto, hoy está mas activa que nunca, no se que comió, o si va a poner un asqueroso huevo aquí en el cuarto, pero ¿sabes qué? no va a hacer aquí lo que a ella le de gana?.

La paranoia lo había invadido por completo, el no tenia duda de que esa mosca estaba tramando algo en su contra, yo opté por ser paciente y le pedí a Dios que se olvidara de esa ridícula y bizarra obsesión hasta que un día, empezó a interrogarme y llego a la conclusión que yo estaba vinculada con el plan de la miserable mosca, que era un complot en su contra y fue cuando estallé y me fui a visitar a mi amiga Sonia , por lo menos para distraerme y pensar bien lo que estaba pasando, todo era tan ficticio tan increíble que no podía aceptar que una mosca fuera la culpable de nuestros problemas.

Llegué muy noche a la casa con las manos llenas de sudor y la incertidumbre de la nueva sorpresa que temía me esperara; Pero me esperaba la mejor, Héctor al menos dormía y el cuarto estaba en decentes condiciones. Me quede profundamente dormida y como era sábado me levante ya muy tarde pero mas bien un sollozo fue quien me jalo del sueño.

— Amor ¿qué pasa por qué lloras?

— Era un ser vivo realmente nunca quise hacerle daño.

— ¿La mataste? - Admito sentí felicidad.

— No, mírala pobrecita aquí esta!

Y así fue, mi esposo cada noche traía un vaso de agua que dejaba en el buró por si le daba sed y esa mañana ahí la encontró, ahogada y flotante, no quise preguntar pero nunca supe si lloraba de tristeza o porque murió sin darle la merecida revancha.

Cada noche abre la ventana a la cual quitó la malla mosquitera y mi único consuelo es que al menos no le puso un nombre.



ADELA

Día de muertos, cotidianamente airoso como si fuera el montón de suspiros que vienen del panteón, el atardecer olía a pedazos de ausencia que calaba en la piel con el frío, el viento susurraba tantas cosas que de vez en cuando se distinguía algún nombre , esa noche envolvía en las calles el nombre de Adela.

Adela estaba sentada frente a su espejo peinaba lentamente su lacia y oscura cabellera, mientras su mente divagaba en Omar a quien ella entregó su corazón, esa tarde lo vería a escondidas pues su madrastra no le permitía salir , se acostaría vestida y peinada lista para fugarse por la ventana cuando ella durmiera.

Llegaron las once de la noche y la quietud invadió la casa donde solo vivían Adela y Virginia su madrastra. Dispuesta a su gran aventura tomó sus zapatos y descalza brincó por la ventana, hacía frío mucho frío y el aire y su hojarasca parecían guiarla, caminó algunos minutos, tal vez veinte y se detuvo junto con el viento en medio de los árboles donde solían platicar a escondidas Omar y ella, ahí se verían esa noche para planear el próximo y definitivo escape , pues Omar le había prometido a Adela llevársela para siempre de su triste vida con Virginia.

Irían a donde los muros olvidan, donde amar es literalmente amar, callar callar y vivir... vivir entre nubes y estrellas terrestres, sentir al mundo en un puño de tierra, ser y sentirse dos en uno y dejar fluir la poesía que tejiéndose estaba en sus costillas.

Omar prefería siempre hablar de la nada y su concepto era altamente atractivo , para él, la nada se constituía de partículas indecisas de querer ser todo al mismo tiempo, y decía que la muerte varias veces le contó que ella era todo por ser nada.

Pasó el tiempo...Adela y el viento escuchaban el silencio para distinguir los pasos de Omar pero el no llegó, Adela y el viento se cansaron de esperar, ella comenzó a llorar al igual que el viento.

Adela corrió toda la noche por las calles, caminó por los sembradíos, por los parques, por las horas, pero el nunca apareció, se dio cuenta que su vida falsa no era más que eso y fue al panteón buscó la cripta de Omar y le lloró una vez más hasta el cansancio.

— " Este día los muertos regresan a visitar a sus seres amados" eso dijo doña Juana, no se si mintió o tu nunca me amaste —Dijo Adela.

Entonces una voz detrás de ella se oyó:

Tenía razón doña Juana, has vuelto y has venido a visitarme.




SONIA ELIZABETH TORRES HOLGUÍN, narradora, poeta, fotógrafa, periodista y editora mexicana, nacida el 29 de marzo de 1983 en Chihuahua, México, aunque actualmente reside en la ciudad de León. Ha cursado estudios artísticos en  el Centro de Educación Artística David Alfaro siqueiros y en la carrera de letras españolas Facultad de filosofía y letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde ha hecho también un taller de redacción de cuento corto y largo. Ha realizado cursos de capacitación y perfeccionamiento en edición en la Editorial Namox, periodismo y fotoperiodismo en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Asimismo es Responsable de creación publicitaria; Coordinadora de talleres literarios, maestra de teatro y estudios fotográficos. Inédita.

Gastón Epstein

, by Mónica D. Pereiras

Gastón Epstein 
Un Poema Inédito



OLVIDO


Donde la ultima gota de agua
se evapore derramada bajo el sol que
asfixia y arde sobre tu frente;
desteñida, pálida...
Donde el último color se halle
marchitando sobre un pétalo
olvidado, que trajo el último turista
al que has podido percibir
y el sonido inhalante,
entre tus labios resquebrajados
y tus parpados caídos,
sea lo único que te revele
que aún sigues agonizando.
Cuando en el cielo, las estrellas
vayan sofocándose de a una,
me veras señalándote
la tuya...
La que olvidaras,
porque ni el recuerdo
prevalecerá en esta tierra.
Te olvidarán.
Y también lo harás tú.
Esa será tu redención,
así que deséame
como yo te deseo a ti.





GASTÓN EPSTEIN nació en Buenos Aires en 1982. Estudió guion cinematográfico en el C.I.C (centro de investigación cinematográfica). Sus poemas han sido publicados en cafés literarios, junto a gráficos realizados por la artista plástica Nana y en diversos  blogs literarios. Su obra aún permanece inédita.

Atahualpa E. Amaya

, by Mónica D. Pereiras

Atahualpa E. Amaya
11 Poemas


GATUNIDAD

I

Tengo algo de gato,
daría la vida
por esos curiosos felinos,
deseo ronronearle
a las estrellas
y tocar
                el ruido de una rana.


Alguna vez olvidé ser gato,
paseaba entre humanos,
sentía señales
de una ciudad despierta,
hasta que me hartaron.

Ahora, camino
sobre la urbe dormida,
escucho murmullos
que me inventan
como guardián.

Cazo el silencio
de canteras antiguas.

Amo la vida nocturna,
doy zarpazos,
es mi estilo de lunático.

II


Prófugo
por la ciudad-selva
husmeo mis frustraciones
para descansar
del insomnio.
Voy
como pequeño tigre
que busca desafíos.

El fogón
furioso huele
mi tosca sabiduría
y hace que recuerde
mi destino
de bestia fiel.

III

Tal vez
me embarque
a la intemperie
de la media noche,
intimidado de mutaciones,
de umbrales.
desierto
emigrare a gatopía.

Despierto al nagual,
rompo el rito:
no soy gato criado
oigo
mis carcajadas
transformadas
en furia.

Ataco

Es mentira
que me hayan
desterrado…
Algo tengo de humano.


UN TIGRE ES FATAL SI LO PROVOCAS



Desde
mi balcón
observo
que un tigre
trata
de herir al sol,
recuerdo
que mi soledad
me contó:

"es fatal provocar
a un tigre
mientras este
se quita
sus franjas
para descansar
y ser un minino"

Su cuerpo
es eco
de piedras
con sabor
de alquimista.

Y es tal vez
la sombra
del agua,
donde
caminara
sigilosamente
en la orilla
de la noche.
Trata
de cazar
las frases
de poetas
salvajes.

Acecharlos
desde
la vegetación
de sus preguntas.

Este tigre
que veo
no es de amor,
es la secuencia
de mi figura
extinta…


IMAGINO UN CLAVEL ENTRE LABIOS AMANTES


Y
pido
sean
mis labios.

Pues no
he probado
el sabor de un clavel
que me hace falta
cada día.

En la lírica
de mi necesidad
observo
la recopilación
sobre amantes
moribundos.

Romeo y Julieta
han buscado
desde mi balcón
un clavel
para convertir
su amor
en odio
pues el mundo
es solo una ilusión
de un dios enfermo.

Leopardi
me explica
que la violencia
es el hermano
menor del amor
pues este depende
de la blasfemia.

Que soñaran
los amantes
cuando despiertan
de esa extraña
pasión
por los claveles.

Y, en fin,
tal vez intercambiaremos
un sollozo
que se refleje
en el fondo
de nuestros
corazones
pues imagino
que hay un clavel
entre los labios
de esos amantes
colgados
en la foto
de la esquina,
los veo
como amantes imperfectos.


EL LIMÓN CALMA ARDORES DE ABANDONADOS


Que palidecen
con el rostro
de una ciudad
vislumbrada
en la inocencia.

Estamos
esperando
que el ardor
se convierta
en el vacío
de un instante
me contestan
al preguntar
porque toman
limón
con estrellas.

En medio
de la noche
al desamparado
convertido
en mueble
que las horas
utilizan
para descansar
del tiempo.

Mientras
toman unas gotas
de limón
para deshacerse
de la idiotez
de un destino
no trazado.

Pues
tal vez
cuando
despiertes
no encontraras
palabras
para poder
calmar el dolor
de los abandonados.

Sin embargo
aun podemos soportar
ese sabor
de Ángeles
que no alcanzan
el cielo
por (l)imitar
el ardor
de los ausentes.

De pronto un anciano
se acerca
a un ángel
y le explica
que para solucionar
las asperezas
de la piel
hay que aplicarle
unas gotas de limón con miel
y así alcanzara el cielo.


DESIERTO
Bolsón de Mapimí


Puedo
tocar
las lágrimas
del sol
si me susurra
un espejismo
nocturno.

Observo
que mi sombra
se esfuma
entre cactus
color
poesía.

Aquí la lluvia
no es común,
los huisaches
cactus y el maguey
se han reunido
para danzarle
al agua-cero,
y la geografía
de este desierto
no es
color urbano.


Víboras
Y búhos
Juegan
A convertir
Las palabras
En presas
Que intentan
Cazar.


Des(p)ierto
Sediento, frío,
Busco entre
Las estrellas
El peyote…

ESPINAZO DEL DIABLO

La neblina
detiene
su marcha,
al ver
un espinazo
en donde
hasta el silencio
se calla.

Le he pedido
a este diablo
me devuelva
mis ruinas
y sueños
que huelen
a despojo
al bajar
la espina dorsal
de mis pensamientos.


Camino
por calles
donde
el abismo
edifica
caminos
que han sido
habitados
por sombras
de alacranes…


SU GRITO EN VILO LO DESPIERTA


De que sirve
la medicina,
pregunta
una victima
que emerge  del dolor,
suda
versos
no concluidos.

En la noche
agoniza
con sus letras,
sueña que son
ángeles guardianes
imprescindibles.

En su habitación
el silencio
es otro sueño
que no ha roto
ni su grito
en vilo.

La fiebre
le cobra
desvelos
cuando
menos lo esperaba.


En el sofá
otra ilusión
imagina
un dios
para su propia soledad.


EL BORRACHIN ALUCINA SU MUERTE

I


Junto a una pared abandonada al aire, el borrachín saborea su
locura, sin sentir la pestilencia de esos rincones.

Al otro lado alguien lava fosas en silencio, y lanza cadáveres
cristalizados, que caen sin ningún rezo.

El viento, cual si fuera mimo, dibuja el miedo en piedras, con
visiones de versos caligramáticos.

Con grito destemplado destroza oídos.

En el paredón no saben si un fantasma deambula donde silabas

enmudecen.

la ambulancia lleva aquella sombra fría y solitaria.


II

Ahí,
en la aparente sencillez,
silencio y nada
alzan sus copas,
porque el borrachín
imagina
un callejón dentro de la catedral.

y le reclama a dios
¿Por qué soy como la noche?

como si nada
hubiera pasado,
se marcha,
una imagen su mente
va desvaneciendo:
orina
en la pila del bautisterio.


Ahora,
el borrachín
es alucinación
que se repite,
un recuerdo si acaso.

A los 37 años
acabó
su soledad
alegrada falsamente.



ANSIA NO DE MORIR, DE RECORDAR


I



El anciano
es como un dios
privado de ilusiones.

Irónico
se mueve
      con vista
cansada,
ya no lo visitan
imágenes de su futuro.

Sobrevive
al asilo,
olvidado,
con pesadillas
de rencor.

La muerte
lo amansa,
lo corretea
incomprendido.

Es veterano
herido
en todos
los recuerdos.

Privado
de su último cachito
grato
de vida.


II



Lo llaman
vejestorio
por reflejar
pasado.
el solamente
se defiende,

exhibe
su experiencia:
es antologia
de vida germinada
aunque
en su desdicha
nadie le revisa
males.

al anciano
-grave error-
se le ve
como bicho,
por dudar
ser lo
que fue.

brinca
en su legado
      barreras
de extincion.


a veces,
persiste
en prácticas
del ser agil
y enfurece
al verse
en otro espejo.

sabe que es
restauracion,
inventario
tan solo de su nombre.


I


Escucho
como la neblina
juega
a las escondidas
con un sol
empapado
por la lluvia.

Mientras
en el interior
de mi habitacion
que es del color
de mi conciencia.

La sombra
de mi gato
atrapa
las horas.

QUE LA PLUMA NO PIERDA EL RITMO


Para escribir hay que hermanarse con la pluma,
hay que hacerla bailar como muchacha alegre,
abrazarla fuerte, con desesperación y calma,
pasearla por el campo solitario y nevado
y que vaya dejando manchitas de sangre.

Hay que seducirla para que no pierda el ritmo,
para que no olvide lo que le hemos confiado.

Hay que convertirla en espejo de nuestras
                                            inquietudes,
en cómplice de nuestros trucos.

La pluma es lanza que defiende al poeta.


ATAHUALPA E. AMAYA
, poeta mexicano nacido en Durango el 19 de diciembre de 1980. Ha publicado de su autoría los poemarios Atisbos Pesimistas (1998) y Monólogos del Caos (2004) y en coautoría La Urdimbre del Ángel (2004) y Antología I de la Red de Escritores Independientes de Durango A.C. (2007).